Starfield (PS5). Análisis - Noespaisparafrikis Videojuegos - PlayStation, Xbox, Nintendo, PC

Starfield (PS5). Análisis

Tres años atrás, cuando Starfield apareció originalmente en el mercado, lo hizo acompañado de una expectativa difícil de medir incluso para los estándares actuales. No era solo el nuevo proyecto de Bethesda Game Studios tras años de silencio creativo en cuanto a nuevas licencias; era también la promesa de un universo inédito concebido por un estudio cuya identidad había quedado ligada, durante décadas, a la fantasía medieval de The Elder Scrolls V: Skyrim y al retrofuturismo devastado de Fallout 4. Aquel juego prometía ser la piedra de toque del universo Xbox, con Todd Howard a la cabeza de un proyecto en gestación durante 15 años. El dragón se volvió tan grande que al final terminó devorando a la propia Xbox: las críticas -más bajas de lo esperado- y decepción en general fueron el principio del fin de Xbox como marca independiente, iniciando una serie de catastróficas desdichas que derivaron en el estado actual de la marca. Hoy, Starfield llega renovado a PlayStation 5 para no solo ampliar su alcance comercial, sino también invitar a revisitar una obra que, con el paso del tiempo, ha madurado hasta acercarse más a la concepción original de su creador, aunque eso sí, aún en la búsqueda de la excelencia que, de momento, sigue en proceso.

Starfield es uno de esos juegos cuya naturaleza se resiste al juicio rápido. Bajo su apariencia de superproducción espacial, late una obra marcada por contradicciones muy concretas: enorme pero a veces vacía; ambiciosa aunque conservadora atendiendo, sobre todo, a los productos marca de la casa; fascinante en concepto y más irregular en ejecución. Su llegada a PS5, con mejoras de rendimiento, tiempos de carga ágiles y una experiencia técnica más refinada, no altera su esencia, pero sí da la oportunidad a los usuarios de Sony de haber sorteado varios de los problemas que el juego trajo bajo el brazo en su nacimiento.

El sueño espacial según Bethesda

Desde sus primeros compases, Starfield deja clara cuál es su aspiración: convertir al jugador en explorador de una nueva frontera humana. No hay aquí fantasía heroica tradicional ni supervivencia postapocalíptica. Hay estaciones orbitales, colonias remotas, piratas espaciales, corporaciones expansionistas y planetas que esperan ser cartografiados. En cierto sentido, el juego recoge la tradición clásica de la ciencia ficción espacial más cercana a 2001: A Space Odyssey o Interstellar que al espectáculo pulp desenfrenado, aunque de esto último también tendremos, especialmente en el tono de algunos NPCs.

El tono general apuesta por una ciencia ficción sobria, funcional y relativamente plausible. Las naves tienen peso industrial, los trajes parecen herramientas de trabajo y las ciudades transmiten la sensación de haber sido construidas para sobrevivir, no para impresionar. Es una decisión artística inteligente, porque concede identidad propia al universo del juego. Frente a otros títulos del género que optan por lo extravagante, Starfield busca credibilidad. Esto no debéis interpretarlo literalmente, por ejemplo el sello Bethesda estará presente para que tu personaje acaree con toda la chatarra del universo, no será visible  pero que ralentizará tu paso. Hay cosas que nunca cambian.

Y, sin embargo, esa misma sobriedad también condiciona parte de su recepción. Donde otros mundos deslumbran a primera vista, Starfield exige paciencia. No seduce inmediatamente; se deja descubrir.

La exploración y el problema de la escala

Bethesda lleva más de veinte años perfeccionando una ilusión muy concreta: la del descubrimiento constante. Entrar en una cueva en The Elder Scrolls III: Morrowind o desviarse del camino en The Elder Scrolls V: Skyrim casi siempre implicaba encontrar una historia, un objeto extraño o una pequeña narrativa ambiental.

En Starfield, ese principio se enfrenta a una escala inédita. Más de mil planetas parecen prometer una experiencia inabarcable, pero la realidad es más compleja. Muchos de esos mundos funcionan como variaciones de biomas, recursos y estructuras repetidas mediante generación procedural. El resultado no es necesariamente negativo —hay placer en aterrizar en lo desconocido y recorrer superficies inhóspitas—, pero sí modifica el tipo de exploración que propone el juego. Encontrar un planeta vacío tiene todo el sentido del mundo, pero si reducimos todo al principio que implica videojuego=diversión, solo los exploradores más ambientales podrán disfrutar de escenarios vacíos en ocasiones y de construcciones procedurales donde la aleatoriedad puede ser una apuesta arriesgada.

Obviamente, Starfield cuenta con una historia de principio a fin, aunque puede dar al más puro estilo No Mans Sky, y siempre será decisión del jugador dejar la historia de lado para centrarse en la exploración.

Es una diferencia fundamental. La exploración en Starfield es más contemplativa que narrativa, más geográfica que artesanal. Para algunos jugadores será suficiente; para otros, supondrá una ruptura con la magia tradicional del estudio.

PS5 y una experiencia más fluida

La versión de PS5 aporta ventajas tangibles. Tened en cuenta que hablo en comparación con la versión del juego en su lanzamiento, pero la realidad es que las versiones de Xbox y Pc han recibido actualizaciones que hacen del juego la misma experiencia que en Playstation -amén de las diferencias técnicas de cada sistema-. La tasa de fps está consolidada a 60, la estabilidad general mejora el ritmo de juego y el control transmite una experiencia más cómoda en sesiones largas con las clásicas mejoras del Dual Sense.

Starfield llega además a la consola de Sony en dos ediciones: la edición estándar que incluye únicamente el juego base y tiene un precio de 49,99 euros, mientras que la edición Premium da  acceso a todo el contenido lanzado desde 2023, con un precio de 69,99 euros. Esta última suma a la experiencia principal la expansión Shattered Spaces, publicada en septiembre de 2024, además de la nueva expansión Terra Armada. A todo ello se añade  la actualización gratuita Free Lanes.

Técnicamente el juego se percibe muchísimo más pulido que en su lanzamiento original y, ya de paso, la mayoría de los bugs habitualmente presentes en los juegos de Bethesda están corregidos. Sin embargo, y aunque un parche lo ha solucionado, las 2 semanas consecutivas al lanzamiento en Playstation, el título ha arrastrado un molesto bug que cerraba la partida inesperadamente y hacía perder el avance, algo inadmisible en producto que se supone testeado.

Narrativa fragmentada, virtud clásica del estudio

Si hay un terreno donde Starfield demuestra la experiencia acumulada de Bethesda es en sus líneas secundarias. Como ocurría en entregas anteriores del estudio, muchas de las historias más interesantes no están en la campaña principal, sino en facciones, encargos paralelos y pequeñas situaciones desperdigadas por el universo.

Mientras la trama central busca respuestas trascendentales, las mejores misiones suelen hablar de corrupción empresarial, colonos atrapados, disputas políticas o decisiones morales de escala reducida. Ahí aparece el Bethesda más convincente: el que entiende que los mundos abiertos funcionan mejor cuando se construyen paralelamente a una trama principal, ofreciendo opciones y dando al jugador la posibilidad de buscar su contenido favorito.

La narrativa principal, sin ser fallida, rara vez alcanza la fuerza de sus mejores momentos secundarios. Es una constante histórica en el estudio, y Starfield no escapa a ella.

El peso del pasado tecnológico

Aunque renovado, el armazón interno del juego sigue siendo reconocible. Sistemas de inventario, físicas persistentes, objetos manipulables, NPC con rutinas y una cierta rigidez en animaciones delatan la continuidad del legado técnico de Bethesda.

Esto tiene ventajas evidentes: el mundo responde de forma sistémica, los escenarios conservan interactividad y existe una identidad jugable clara. Pero también arrastra inercias difíciles de ocultar. Algunas conversaciones resultan estáticas, ciertas transiciones rompen inmersión y parte del diseño parece responder a soluciones heredadas más que a decisiones nuevas.

Así, uno puede encontrar en el modo foto varias de las instantáneas más bonitas que haya hecho en un juego pero, a su vez, dialogar con un NPC con animaciones pobres y texturas propias de 2 generaciones atrás.

Starfield mira al futuro sin dejar de cargar con décadas de pasado.


Un juego más interesante que perfecto

Quizá el mayor mérito de Starfield reside precisamente en eso. No es una obra impecable, ni la revolución que muchos imaginaron -y que nos quisieron vender-, pero sí un título singular dentro del panorama actual. En una industria cada vez más inclinada hacia fórmulas previsibles, Bethesda lanzó una superproducción lenta, densa, a veces torpe y claramente personal.

No siempre acierta, pero rara vez parece calculada por comité.

Y eso tiene valor.


Conclusión

La versión de PS5 permite redescubrir Starfield en condiciones especialmente favorables. Más estable, más cómoda, más accesible técnicamente y con un precio reducido de salida, deja ver con nitidez tanto sus virtudes como sus limitaciones.

Estamos ante un juego de exploración espacial que no siempre consigue transmitir el viaje, pero sí conserva intacta la curiosidad. Una obra enorme, irregular y discutible, pero también genuinamente ambiciosa. De esas que probablemente se recuerdan más por lo que intentaron que por todo lo que lograron.

Y en tiempos donde tantos títulos parecen diseñados para no arriesgar nada, eso sigue siendo una forma de mérito.

Isaac Garcia
Últimas entradas de Isaac Garcia (ver todo)

Starfield (PS5)

0.00
8.4

Historia

8.0/10

Jugabilidad

9.0/10

Diseño Artístico

8.5/10

Diseño de Sonido

8.0/10

A Favor

  • Si te gusta Bethesda, es tu juego
  • Grande, variado e inmersivo
  • Es casi el juego que debería haber sido en su lanzamiento original

En Contra

  • Si no te gusta Bethesda, Starfield no te hará cambiar de opinión
  • Pese a su magnitud, muchos planteas se muestran vacíos y no enriquecen la experiencia jugable
  • No está exento de los clásicos bugs de la casa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Analisis En Portada PC Videojuegos

Kaiserpunk. Análisis

Share this…FacebookTwitterWhatsappMi Coronel, ¡parece que hemos encontrado un lugar en el que refugiarnos! Aquí empieza la aventura de Kaiserpunk, un híbrido bastante curioso entre city builder y estrategia a gran escala, ambientado en una línea temporal alternativa del siglo XX. Tendremos que reconstruir nuestra ciudad desde sus cenizas. Has leído bien: al contrario que en […]

Léelo Ya
Fatal Frame 2 Remake
Analisis En Portada Series X Videojuegos

Fatal Frame II: Crimson Butterfly Remake. Análisis.

Share this…FacebookTwitterWhatsappEl terror a golpe de cámara Estos días mientras estaba jugando a Fatal Frame II: Crimson Butterfly Remake no paraba de preguntarme que es lo que me asustaba, lo que más miedo me daba. Y no me refiero a miedo a no llegar puntual, a perder el trabajo o a no llegar a fin […]

Léelo Ya
Death Howl
Analisis En Portada

Death Howl. Análisis.

Share this…FacebookTwitterWhatsappSoulslike, deckbuilder y combates tácticos por turnos se dan cita en esta cautivadora propuesta que nos llega de tierras nórdicas. El estudio danés The Outer Zone nos trae un título que destaca en muchos aspectos, de los cuales sin duda el más llamativo es la combinación de géneros que dan lugar a su propuesta […]

Léelo Ya

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies