Hace unas semanas pudimos probar una demo de Scott Pilgrim EX, apenas 20 minutos de juego que servían de aperitivo con el que abrir boca mientras esperábamos la nueva interacción de uno de los personajes más inmaduros, a la par de adorables, que se han paseado por las hojas de un comic. En esos 20 minutos ya podías ver (casi) todo lo que Tribute Games quería ofrecer en esta nueva aventura del bueno de Scott, y tras terminarme el juego completo realmente hay pocas cosas que pueda aportar a lo ya escrito en esas primeras impresiones, no obstante creo que un personaje Scott Pilgrim bien se merece ahondar en lo ya comentado e intentar aportar algún que otro dato más.
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Como sucede en los anteriores juegos de Tribute Games, Scott Pilgrim EX no tiene reparos en dejar ver que la “parte narrativa” del videojuego no es algo que le interese demasiado al estudio. Son conscientes del tipo de juego que traen bajo el brazo y de la premisa jugable que llevan por bandera, por este motivo (y por la corta duración del juego) “eso de contar una historia” es algo que ya saben simplificar, que por otra parte viene siendo lo habitual en los clásicos del genero en los que se inspiran. Los Sex Bob-Omb se encuentran ensayando en la casa de Stephen Stills preparándose para otra “gran” actuación en el circuito de bandas indies de Toronto cuando de la nada el malvado Metal Scott aparece y secuestra a toda la banda salvo al bueno de Scott. Nuestro objetivo ahora será recorrer Toronto para rescatarlos. Es un argumento sencillo y directo que se nos despacha en unos segundos, y aunque el juego nos tiene reservado algún que otro plot twist, es solo la excusa para ponernos en marcha. Pero que no quiera embarrarse en líneas y líneas de dialogo no quiere decir que el juego no esté lleno de metalenguaje y referencias a la cultura pop de los 90, muchas ellas de forma velada y otras tirándotelas directamente a la cara mientras recorremos Toronto machacando veganos playeros, robots, skaters, demonios y demás fauna que no desentonaría nada en el original de Brian Lee O’maley. Pero hay que decir que, teniendo al propio autor supervisando la historia, los fans esperábamos una historia con algo más de «chicha».

Por supuesto y como todo buen exponente del género no faltan sus secciones de “oleadas de enemigos” y sus enormes y duros enemigos final de nivel. Hay que destacar que los niveles están interconectados entre sí y se podría decir algo así como que el juego contiene trazas de bactracking, es decir, será habitual el regresar a escenarios ya superados para recoger algún elemento o entrar en según que zona bloqueada en una primera visita, algo que ya pudimos ver en Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge. Pero tampoco te vengas arriba y pienses que esto es un metroidvania, es un aspecto tangencial que hay que mencionar pero no es un añadido tan profundo a nivel jugable como podría ser el componente rogueLike de Aboslum.
Pero que el juego no haga más hincapié en la exploración no es algo a criticar ya que Tribute Games lo apuesta todo al núcleo jugable: las peleas. En esta ocasión el estudio busca la simpleza absoluta y refina este aspecto hasta dejarlo en su mínima expresión. Y aunque contamos con 4 botones para repartir «nuestra justicia» a la hora de la verdad solo vendremos a usar el ataque rápido y el agarre. Y esto es así porque el parry es algo que podremos automatizar gracias a un item que podremos comprar en el primer escenario y el salto, en mis partidas, es algo que he usado bastante poco. Al final todo se reduce a usar el ataque rápido y los objetos que vamos encontrando en los escenarios para apalizar a todos los enemigos que te encuentres por el camino. Hay un par de combos, tan sencillos de ejecutar como usar el cursor arriba o abajo a la vez que usamos el ataque, pero al final tampoco se suelen usar demasiado, es más yo diría que en más de una ocasión me han salido casi sin querer. Y pese a esta simpleza, o gracias a ella, el juego es muy divertido de jugar. Los enemigos se agolpan en pantalla, los golpes se suceden, los objetos vuelan por el escenario…todo es caos controlado y en esencia eso es lo que tiene que ofrecer un buen beat’em up. Pero si tuviera que quedarme con algo de su apartado jugable sería con sus jefes. Grandes, detallados, con varios patrones de ataque y exigentes con el jugador; todo lo que le pides a un buen jefe fin de fase lo tienes aquí. No es de extrañar que la pantalla de Game Over aparezca en tu pantalla de la Deck, como ha sido mi caso, por que en estos combates si te vas a ver obligado a usar todas la tretas que conozcas para librarte de ellos y de, por supuesto, los minios que suelen acompañarlos.

A nivel visual el juego usa el estilo pixelado que acostumbra a usar el estudio. Los personajes son grandes, llenos de detalles y con animaciones fluidas. Los escenarios también están cargados de detalles que bien merece la pena curiosear para encontrar las referencias a otros grandes clásicos del videojuego, como las balizas de guardado similares a las que aparecían en Sonic o la nada sutil referencia a Castlevania que se hace durante todo un nivel y, por supuesto, todo esta en conjunción con el estilo artístico que O’maley impregno en su comic. La música esta ahí, no molesta, acompaña y los temas aunque pegadizos al final resultan demasiado similares y repetitivos. Por otra parte los efectos de sonido son los que muchas veces toman el protagonismo del apartado.
Mi buen amigo David Valero comentaba, y no sin poca razón, que si no eras fan del comic, Scott Pilgrim EX es un beat’em up más, pero que la cosa cambiaba, y mucho, si profesabas amor incondicional al personaje, ahí la cosa es diferente… No os voy a engañar, Scott Pilgrim EX no va a pasar a la historia como el juego que revolucionó el género del beat’em up. Tampoco creo que sea lo que Tribute Games haya querido hacer con este titulo. Al final Scott Pilgrim EX es un juego que busca ante todo, y sobre todo, divertir y eso lo consigue de manera soberbia. Las 5 horas, más o menos, que dura el juego se pasan en un suspiro y puedo decir que estuve sonriendo durante cada minuto de ese tiempo y eso es algo que puedo decir de muy pocos juegos. Pero claro, que os voy a decir yo, si yo soy de ese segundo grupo de personas de las que hablaba Valero, de esos que también acabaría con los siete exnovios malvados de Ramona.






