Robinson: The Journey | No es Pais para Frikis

Robinson: The Journey

En No es País para Frikis ya estamos disfrutando de la Realidad Virtual con las PlayStation VR, y hemos probado uno de sus últimos y más destacados lanzamientos, en este caso de la mano Crytek, y no es otro que el título de exploración futurista ‘Robinson: The Journey’.

Hablar del estudio alemán es hablar de espectáculo gráfico. Ya sacaron músculo en la anterior generación de consolas con la saga de shooters en primer persona Crysis, y lo volvieron a hacer en la actual generación con el espectacular (duración y jugabilidad a parte) Ryse: Son of Rome. Ahora Crytek se mete de lleno en la Realidad Virtual con el llamativo Robinson: The Journey, aunque no es su primer título para Realidad Virtual, ya que nos sorprendieron hace unos meses con The Climb para Oculus, juego del que hereda sus sistema de escalada. Pero hablemos de Robinson, que como bien indica su título, se trata de un trasunto de Robinson Crusoe llevado al espacio, ya que todo comienza cuando nuestra nave sufre un accidente y se estrella en Tyson III, un planeta selvático habitado por dinosaurios y seres prehistóricos, que bien podría ser la Tierra hace millones de años. ¿Habremos viajado en el tiempo?

La primera toma de contacto tras la introducción sucede un año después del impacto de la nave. En estos vídeos introductorios veremos entre otras cosas a una cría de tiranosuario nacer, que ahora será nuestra mascota. Arrancamos en el compartimento personal de la nave, donde nos quedaremos fascinados por lo envolvente del entorno, su increíble iluminación, y la cantidad de chismes que en ella podemos encontrar: un traje espacial, un peluche, una pecera, herramientas, cajas, plantas… Es aquí donde conoceremos a nuestro acompañante y guía en esta aventura, que no es otro que la inteligencia artifical HIGS, una especie de esfera voladora que nos ayudará a lo largo del juego diciéndonos que debemos hacer, aconsejándonos, e incluso siendo necesaria para llevar a cabo alguno de los puzzles que se nos van a presentar, y que resolveremos mediante el uso de la multi-herramienta, que en aspecto nos recuerda al PlayStation Move, y que nos permitirá mover objetos, construir o reparar, pero también servirá para escanear y registrar la fauna del planeta a modo de minijuego. Además, en nuestro campamento base podemos encontrar unas tablets con las que activar otros minijuegos como el tres en raya, tirar a canasta e incluso jugar al escondite con nuestra cría de tiranosuario. Pero esto son añadidos, ya que el grueso del juego consiste en la exploración y la resolución de puzzles con nuestra herramienta que acabamos de comentar, desde reparar una antena averiada, a reparar una presa hidráulica, o construir un puente que nos permita avanzar.

Al salir del campamento y tras haber resuelto algunos puzzles, comenzará la exploración del planeta en la que encontraremos diferentes entornos como selva, pantanos, y como no, los restos de la nave estrellada repartidos en varias zonas por las que investigaremos tanto a pie como escalando. En cuanto a las distintas situaciones que nos vamos a encontrar, y sin entrar en spoilers, hay que destacar las fases de interacción con los habitantes del planeta, como por ejemplo una que nos recordará enormemente a un bonito momento de Jurassic Park, o una fase de sigilo en la que debemos evitar ser vistos. No revelamos más.

En lo visual el juego destaca sobremanera. Los paisajes son muy llamativos, la sensación de estar dentro de una cueva o en medio de la jungla es totalmente creíble, y los efectos de luz, partículas e insectos en el aire ayudan a que la experiencia sea todavía más realista. Dicho sea de paso, la primera toma de cantecto en «campo abierto» nos mareó, pero esto es debido a la falta de costumbre en el uso de las VR, y por suerte todo pasa. Al espectaculo artístico le sumamos un doblaje excelente al castellano, y una banda sonora digna de una gran obra.

 

Por el lado negativo, nos ha llamado la atención algún problema de popping y carga de texturas, y el final del juego, que nos ha parecido un tanto atropellado, lo cual va en concordancia con su duración de unas 5 horas de juego real. Si queremos ser completistas podemos extender la duración del juego con la exploración libres tras finalizar la «historia principal», y podremos seguir escaneando toda la fauna, e incluso hallar las trece pulseras, pero lo realmente jugoso ya lo habremos realizado.

En conclusión, Robinson The Journey es una de los mejores títulos con los que disfrutar actualmente de tus VR gracias a su magnífico apartado gráfico, la ambientación jurásica, su maravillosa banda sonora y su sensación envolvente. No obstante debes tener en cuenta su duración y mecánicas antes de decirte a apostar por esta recomendable aventura.

Os dejamos con el trailer:

 

 

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