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Análisis Remothered: Tormented Fathers

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Sufrid, sufrid, malditos.

Ya os pido disculpas. Entre una cosa y otra se me ha pasado: hace un tiempo pude visitar habitación por habitación una de las mejores mansiones que he tenido el goce de pisar. Ahí es nada: no es la mansión Spencer, no, sino la mansión Felton. Grandes jardines, grandes salones, habitaciones espaciosas, decoración clásica, comedor listo para grandes fiestas, sótano perfecto para esconder muchos trastos… Aunque tiene algunas pegas, la verdad. La principal (aunque en realidad tampoco es para tanto tal y como está el mercado inmobiliario hoy en día) un loco asesino (bueno, más de uno) que nos va a perseguir incansablemente.

Valga este breve circunloquio para romper el hielo y adentrarnos en uno de las mansiones más grandes que hemos visitado y a la vez de las más claustrofóbicas: id preparándoos porque váis a sentir la angustia y el temor como pocas veces la habéis podido sentir: Remothered: Tormented Fathers es una obra perfecta para los amantes de aquella saga de culto conocida por el título de Clock Tower y, en general, para todos aquellos que sean algo masocas y les guste sufrir por cada uno de los pasos que van a dar en la mansión.

Esta vez nos toca viajar a los años 70 para encontrarnos con una misteriosa protagonista: Rosemary Reed, por motivos médicos, ha de visitar al sr. Richard Felton, aquejado por una extraña enfermedad que parece no tener cura. Pero el primer giro de guion se nos presenta pronto al descubrir que el motivo por el que decide internarse en la mansión Felton tan filantrópico: el objetivo es descubrir qué sucedió con Celeste, la hija desaparecida del matrimonio Felton. Poco a poco la trama ser irá volviendo más ya más compleja y rocambolesca, como en las buenas películas de giallo, ese género de terror italiano que tantas horas de horror, masacres, asesinatos y serial killers nos brindó.

La trama se nos va a ir narrando mediante los ya clásicos recortes de diarios y documentos que iremos encontrando por la mansión como a través de las cinemáticas de las que está trufada esta obra. Una trama que se sigue con sumo interés y que va creciendo de manera exponencial gracias, en gran parte, a ese elenco de personajes desquiciados y a esas escenas tan truculentas como escalofriantes. Todo ello nos encamina a un final francamente excelente y que nos deja con muchas ganas de esa continuación que, si nada se tuerce, debería verse publicado este año. No olvidemos que se trata de una trilogía diseñada por el artista Chris Darril y desarrollada por el estudio italiano (no en vano el giallo es una fuente primordial de inspiración) Stormind Games, una propuesta pequeña pero que sabe extraer de su sencillez los mecanismos más efectivos para provocarnos esos sudores fríos que tanto se disfrutan en el género.

Unos mecanismos basados en la indefensión absoluta. Me explico, tal y como os he comentado, esta obra tiene un claro precedente que es Clock Tower, un Survival Horror que mide el gozo de sus usuarios mediante los litros de sudores que perdemos mientras los jugamos, por no hablar de los que pierden sus indefensas portagonistas tras horas y horas de eterna huida. Y aquí el verbo importante es «huir»: no tendremos armas ni medio alguno con el que herir mortalmente a nuestros perseguidores. Rosemary Reed, la protagonista del videojuego que aquí analizamos, podrá hacer acopio de cuchillos y tijeras, sí, pero sólo los podrá usar si su captor la apresa una única vez para escapar de sus garras y aturdirlo momentáneamente. Nuestro cometido principal será, pues, investigar qué le sucedió a Celeste mientras tratamos de escondernos de nuestros perseguidores. Para ello podremos hacer uso de armarios, los bajos de los sofás o banquetas y, sobre todo, aguantar la respiración (mediante un sencillo minijuego) cuando nuestros captores estén cerca de nuestro escondite. Pero también será vital saber utilizar los mecanismos de distracción a nuestro alcance, como esas cajas de música que pueden atraer a nuestros enemigos a una zona mientras aprovechamos para acceder a la que nos interesa. Un juego del ratón y el gato perfectamente medido y que genera un nivel de tensión constante durante las horas que dura la experiencia: no vamos a tener ni un solo respiro, ni una sola zona de seguridad que nos permite relajarnos.

Y en ese constante nivel de estrés y nervios Remothered sabe jugar sus mejores cartas gracias a otro gran elemento del juego: aquello por lo que he comenzado este artículo, es decir, la mansión. Sin duda, pieza clave para que esta obra funcione como un reloj, pues los instantes iniciales de desconcierto y descubrimiento de su arquitectura y la distribución de sus habitaciones son una auténtica delicia. Lo es tanto por la ansiedad que genera ese constante abrir y cerrar puertas y descubrir nuevos espacios sientiendo tras de nosotros el hálito de nuestros enemigos, como por los detalles que esconden sus estancias y los documentos que iremos descubriendo. Es un escenario que nos habla, mediante su arquitectura y  recovecos, de los secretos que se esconden tras una mente desequilibrada. Un espacio sensacional que, sin ser un puntal gráfico (sobre todo en la versión de Switch, donde se pierde definición), sabe sacar provecho de su propuesta.

Mención especial merecen dos elementos que enriquecen la experiencia: por un lado, la iluminación. Por favor, este juego se ha de jugar a oscuras y con el brillo ajustado tal y como se nos indica al inicio para poder extraer todo el jugo posible de esa linterna que nos acompaña y que crea unos juegos de luces y sombras senacionales, aumentando la sensación de soledad y agobio por minutos. Por otro lado, el sonido es un factor esencial y muy cuidado: va a servir tanto para ponernos los pelos de punta como para saber si nuestro perseguidor anda cerca y escondernos. Un elemento brillante que, sin embargo, podría haber brillado más si el elenco de frases de nuestros captores fuera más variado. Aún así, ponderar la proximidad de nuestros enemigos gracias al sonido sirve para aumentar más, si cabe, nuestro nivel de estrés.

Remothered: Tormented Fathers es una propuesta humilde y no está exenta de errores: algunas costuras se hacen visibles a lo largo de la aventura. Pero, como en esas obras de artesanía en las que las pequeñas imperfecciones hacen notar que están hechas por manos humanas y no por frías máquinas, Remothered sabe ofrecernos una propuesta que recupera el sabor añejo de los Survival Horror. Es una obra breve, una intensa maratón de sufrimiento que nos grita a cada paso que damos «sufrid, sufrid, malditos», pero nosotros no podemos parar de disfrutarlo y acabar con una sonrisa en el rostro. Esa sonrisa que hacía mucho tiempo que no veíamos asomar.

 

 

 

 

 

 

 

Remothered: Tormented Fathers

8.3

Historia

8.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Diseño Artístico

8.0/10

Diseño de Sonido

8.5/10

A Favor

  • Gran ambientación: la mansión Felton es un personaje más.
  • La sensación de indefensión.
  • La historia va in crescendo hasta un final que nos hace desear tener ya entre manos su continuación.
  • La iluminación y el sonido.

En Contra

  • En la versión de Switch se pierde nitidez.
  • Que su propuesta jugable no te atraiga.
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