Un juego de combate táctico por turnos en formato concentrado.
Brigandine: Abyss es la cuarta entrega de la saga Brigandine, ya veterana en su nicho, ya que su primer título se remonta al año de 1998 del siglo pasado. Tras el inesperado éxito cosechado por su predecesor en la franquicia, Brigandine: The Legend of Runersia (2020), esta nueva entrega debe enfrentarse al desafío de alcanzarlo o superarlo. ¿Lo han conseguido? Sigue leyendo, que te contamos.
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Empecemos con lo bueno: si eres un jugador hardcore de estrategia táctica por turnos y además ya conoces esta saga y te gusta, sin duda que le podrás sacar jugo a Brigandine Abyss. Nos encontramos ante un título en el que lo que han invertido lo han dedicado todo a las mecánicas jugables, reglas de combate y balanceo de unidades. Y cuando decimos todo, queremos decir absolutamente todo, ya que este juego se presenta crudo y despojado de todo lo que no tiene que ver con la estrategia, las tácticas de combate y el diseño de batallones. Los enfrentamientos tienen lugar sobre un tablero de casillas hexagonales, y el sistema de combate tiene una profundidad absolutamente abisal, como viene siendo habitual en la saga. El bucle jugable sigue teniendo la misma estructura que en las entregas anteriores, con una fase de organización en la que preparamos nuestros ejércitos y diseñamos nuestras estrategias sobre el mapa de la región, y la fase de ataque, en la que invadimos los territorios que queremos conquistar. En las batallas propiamente dichas conviven conceptos ya presentes en los dos primeros Brigandine junto a otros nuevos que entran en Abyss, como las zonas de control, diferentes tipos de unidades, la importancia de la elevación del terreno para otorgar ventajas de combate y el triángulo de resistencias y debilidades que recuerda a otras franquicias del género como Fire Emblem. La gran novedad de este título es la capacidad de los líderes de hacer «rally» con sus unidades, mediante la cual se pueden combinar habilidades de los integrantes de nuestro ejército con las de su líder, lo cual profundiza aún más si cabe en las posibilidades estratégicas que se nos ofrecen para afrontar las batallas.
Otro de los puntos fuertes de Birgandine Abyss es la ingente cantidad de contenido que ofrece, con seis campañas de historia y un modo de misiones en el que podemos controlar a 24 naciones. Sus responsables hablan de más de 200 horas llegar a completar todo esto, lo cual es más que suficiente para saciar a los más exigentes.

El problema que nos encontramos con este título es que, aparte de su brillante y concienzuda apuesta por un sistema de combate complejo y exigente que hará las delicias de los más curtidos estrategas, no se encuentra nada más que destacar en él. Concretamente hablando de la historia, se antoja plana, simple y algo manida, recurriendo a tropos mil veces utilizados en fantasía medieval que no tienen más capacidad que la de arrancarnos algún que otro bostezo. Los personajes son poco carismáticos y bastante genéricos también, si bien pueden resultar atractivos a primera vista por su estilo manga-anime. Las cinemáticas mediante las cuales se nos cuenta la historia y el trasfondo quieren acercarse al estilo anime, pero rebosan humildad y falta de recursos, quedándose muy lejos de resultar todo lo atractivas que podían haber llegado a ser.

El apartado técnico es igualmente modesto. Los modelados de las unidades son enormemente simples, y la posibilidad de hacer zoom en las batallas no hace sino agravar este defecto. Acercarnos a las unidades es retroceder una década y un par de generaciones de consolas en el tiempo. Además, los distintos tipos de unidades tampoco sorprenden en ningún sentido, y sí que resultan a veces chocantes por el contraste de encontrar unas al lado de las otras (¿alguien me puede explicar qué hace un pulpo luchando al lado de un lobo?). No obstante, entendemos que la fortaleza de este juego es el combate en si, y que entretenerse en mirarle los píxels de cerca a las unidades no es algo en los que los desarrolladores de Brigandine Abyss estuvieran pensando cuando trabajaban en el juego. Se hubiera agradecido, en todo caso, no alejarse tanto de entregas anteriores de la franquicia, que en absoluto adolecían de este problema, que se antoja un «downgrade» en toda regla con el título que nos acaba de llegar.

La banda sonora es un apartado en el que Brigandine Abyss destaca positivamene, con el trabajo del maestro Rei Kondoh, que ha producido unos temas llenos de épica que acompañan a la perfección a la tensión de los combates.

En resumen, podemos decir que Brigandine Abyss es un título que ha resultado divisivo y ha tenido una recepción tibia por parte del público por motivos claros. Pero si miramos más allá de la capa gráfica y artística que lo recubre, encontramos un título que rebosa amor por la estrategia táctica por turnos, y que ofrece toneladas de contenido de muchísima profundidad en el combate. Si te gusta la franquicia o eres un gran aficionado a este género, no dudes en darle una oportunidad.
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