Un poco de odio, de Joe Abercrombie

Un poco de odio, de Joe Abercrombie

26 marzo, 2021 0 Por Alberto Martin

 

Os he de ser sincero: me está costando mucho escribir esta reseña. Horrores. Y esto es así porque tengo justo a mi lado la continuación de la obra que hoy tenemos entre manos: Un poco de odio. Y no veo el momento de ponerme con él. El pilar inicial de la trilogía de La era de la locura me ha tenido pegado a sus páginas hasta altas horas de la madrugada, incapaz de cerrar el libro y con la cantinela de «sólo un capítulo más». Nada había leído aún de Joe Abercrombie (Lord Grimdark, para los amigos de la fantasía oscura y sangrienta) y sólo puedo deciros que ya estoy haciéndome con los volúmenes que componen la trilogía inicial de La Primera Ley. Y sí, quizás he empezado por el final, pero por fortuna os aseguro que la trama puede seguirse sin problemas pese a no haber la trilogía que acabamos de mencionar. Aunque también es cierto que uno nota que existe un poso previo que no ha podido degustar y, posiblemente, pierda matices o guiños a ciertos personajes o eventos. Nada grave, ya os digo, puesto que lo he disfrutado muchísimo.

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Y es raro porque creo que pocas veces he recibido más sopapos que en esta lectura: Abercrombie tiene un gusto exquisito para golpear a la gente en la cara y que encima le demos las gracias por ello. Y no lo digo únicamente por sus escenas sangrientas o generosamente violentas (que las hay: algunas imágenes vais a tardar en olvidarlas, como les pasa a los personajes), o por sus diálogos rápidos, tajantes, brillantes, tan cínicos como irónicos. Ni por sus múltiples giros de guion trufados de traiciones y muertes precoces. No. Si lo digo es por la capacidad que tiene de insuflar en el lector un estado de ánimo concreto y luego destrozarlo hasta límites insospechados: porque la épica está hecha para los ilusos; los códigos de honor, para los ingenuos. Y lo vamos a aprender pronto y rápido. Y es un aprendizaje extrañamente gozoso, porque gozamos con esa rotura de las expectativas. O incluso cuando nos da lo que esperábamos, no falta la reflexión que te haga ver que aquello era una simple ilusión.

Dejémonos de preámbulos: Un poco de odio es una novela río ambientada en un mundo que está entrando de lleno en la época de la Revolución Industrial. Un mundo en el que aún conviven las costumbres caballerescas junto con los avances técnicos propios de aquella revolución. Y, en este choque de mundos, empiezan a aflorar una gran cantidad de conflictos que amenazan con sumir en el caos el reinado de la Unión: un levantamiento en el Norte a manos del joven y temido Stour Ocaso los rumores de una posible insurrección en Valbeck a manos de los Rompedores y Quemadores debido a las condiciones deplorables de los trabajadores (niños incluídos) serán los desencadenantes de la acción en esta obra. Y creedme cuando os digo que no va a haber un segundo de respiro: Abercrombie sabe disgregar y reunir a sus diferentes protagonistas a lo largo de una geografía enorme en un ejercicio de estilo que apuesta por un ritmo trepidante y una prosa tan clara como ácida, que deja entrever una negrura no exenta de momentos (breves, no nos engañemos) luminosos. Y, por supuesto, sus diálogos: vivaces, directos, corrosivos… y divertidísimos. Desde luego, se agradece los numerosos toques de humor con los que Abercrombie va trufando esta sangrienta historia.

Pero Lord Grimdark no sólo destaca por su trama, su prosa, sus diálogos, su tono, sino también, y, sobre todo, por sus personajes. Leía en una entrevista que le realizaron que le gustan los personajes con cicatrices, tanto físicas como emocionales. Y no cabe la menor duda de ello leyendo Un poco de odio: sus personajes tienen un pasado a sus espaldas que define su carácter y, casi podríamos decir, su destino. Pero lo más maravilloso es que vamos a odiarlos tanto como los amaremos: es en este vaivén donde a Abercrombie le gusta situar a sus lectores ante sus personajes. Todos ellos están formados por claroscuros, por grandes zonas grises que nos impiden catalogarlos como buenos o malos. ¡Y Dios gracias! Qué maravilla esos sentimientos encontrados, de horribles actos seguidos de nobles intenciones. y viceversa. Vamos a encontrarnos con todo un abanico de personajes que comprenden diferentes clases sociales y que nos van a calzarnos sus zapatos para comprender sus motivaciones. Y si alguno puede encarnar ese espíritu canalla, cruel, divertido y cínico de la obra, quizás sea Trébol: un maestro de espada con una filosofía de vida muy particular. Pero vais a quedar prendados de Gunnar, Orso, Rikke, Savine, etc.

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Un poco de odio es una imponente obra de fantasía oscura, con una trama y unos personajes perfectamente moldeados y magistralmente orquestados por su autor: vais a disfrutar tanto como sufriréis, pero os garantizo que es una lectura que os va a enganchar de principio a fin y va a dejar poso en vosotros. Y, sobre todo, vais a sentir la imperiosa necesidad de continuar con su segunda parte: que es, exactamente, lo que voy a hacer en cuanto dé el punto y final a seta reseña. Así que haceros un favor y leedlo. ¡Larga vida a Lord Grimdark!