Vampiros en Japón. Sangre de occidente, de Daniel Aguilar | Videojuegos,Análisis,Noticias

Vampiros en Japón. Sangre de occidente, de Daniel Aguilar

¿Vampiros en Japón? El mito del vampiro, tan enraizado en la cultura cristiana, parece impropio de Japón, cierto, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los seres sobrenaturales occidentales que mayor calado ha tenido en la cultura nipona. Como muestra solo hace falta abrir el libro que hoy nos ocupa para saber que tras lo que podría parecer una asimilación hay, en realidad, una apropiación que ha dado lugar a productos de lo más variado en Japón: películas, telefilms, narrativa, manga… El vampiro ha ido sorbiendo, sin prisas, pero sin pausa, diferentes aspectos de la cultura japonesa para dar lugar a una visión marcada por occidente, sí, pero con ciertas connotaciones en la tradición de los yôkai.

Antes de nada, permitidme que, merecidamente, dedique un espacio y un tiempo al autor: Daniel Aguilar es, muy posiblemente, uno de los mayores especialistas en el ámbito de la cinematografía japonesa. Pero su afán e interés por la cultura japonesa no se centra únicamente en dicho aspecto, sino que lo amplía a la literatura y el manga. Su visión, por tanto, de cada fenómeno que ha tratado en los libros editados por Satori tienen una mirada transversal que enriquecen, aún más, la calidad y cantidad de la información que nos transmite. Si esto no fuera poco, la escritura de Daniel Aguilar es muy fresca, didáctica y próxima: el temor que pudiéramos sentir al aproximarnos a un ensayo cultural tan especializado se desvanece al empezar a leer y sentir que el autor ha tenido en cuenta que la escritura fuera fluida, divertida, alejada de academicismos, pero sin perder ni un ápice de rigurosidad. Algo sumamente complejo pero que no extraña a nadie que ya haya podido disfrutar de cualquiera de sus dos anteriores (e imprescindibles) textos editados por Satori: Susurros de la otra orilla. Japón sobrenatural y Destellos de la luna. Pioneros de la ciencia ficción japonesa. Os interese, o no, el tema, lo cierto es que Aguilar sabe atraer al lector con una sólida y profusa base bibliográfica (perfectamente expuesta en la parte final del libro) y un manejo de la escritura francamente envidiable.

Hechas las presentaciones, entremos en materia. El texto es un repaso histórico a la figura del vampiro dentro de la cultura japonesa. Para ello, Aguilar trata de dilucidar las huellas de este ser antes incluso de que llegara extenderse a mediados del siglo XX. Por ello, el libro se inicia tratando de contextualizar los primeros compases de la idea del vampiro en la mitología japonesa, haciendo un recorrido por los yôkai, más en concreto por el bakeneko. Una influencia que viene muy marcada por la cultura cristiana que se adentra en una parte de Japón a mediados del siglo XVI. El bakeneko ha sufrido toda una serie de pequeños cambios a lo largo de los siglos que Aguilar detalla junto con las distintas representaciones teatrales de las que ha sido objeto. A partir de este punto, el autor hace gala de todos sus conocimientos en el área de la cinematografía, la literatura y el manga haciendo un repaso de las obras más importantes en cada ámbito y período y, cosa harto interesante, ver cómo se interrelacionan entre ellas. Por ello destacaba la mirada transversal: ser capaz de poner en diálogo el cine, la literatura, el telefilm y el manga es una de las cualidades más maravillosas de este texto.

Con Vampiros en Japón. Sangre de occidente pasa, además, algo frecuente en el autor: uno tiene la sensación de que de cada párrafo bien pudiera escribirse un nuevo texto: la gran cantidad de obras que maneja así como la riqueza de ideas hace que podamos imaginar fácilmente un nuevo texto que desarrollara aún más cada párrafo del libro. Esto es una virtud, sin duda, pues no sólo habla de la gran cantidad de información que maneja el autor, sino también del gran trabajo de concisión que lleva a cabo. A todo ello cabe sumarle las dos entrevistas incluidas en el libro: por un lado, a las entrevistas a Nobuo Nakagawa, Hajime Sato y Michio Yamamoto, trufadas de informaciones suculentas, se les añade la de Hideyuki Kikuchi, el célebre autor de Vampire Hunter D (quién además firma el prólogo).

Todo ello hace de este excelente libro una obra absolutamente imprescindible para los amantes del terror japonés en todas sus vertientes, pero también para aquellos interesados en la cultura japonesa, pues el amplio bagaje del autor hacen de este texto una obra de referencia indiscutible. Estoy seguro de que si empezáis su lectura quedaréis rápidamente hipnotizados por su escritura: no obstante, seréis vosotros quienes, lentamente, iréis absorbiendo gota a gota todo el conocimiento que atesora Daniel Aguilar. Bocados de gourmet.

 

 

 

 

 

 

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