Análisis de Astérix y Obélix XXL 3: El Menhir de cristal | Videojuegos,Análisis,Noticias

Análisis de Astérix y Obélix XXL 3: El Menhir de cristal

Nintendo Switch

Panoramix no pudo venir,

porque está debajo de un menhir.

Del cielo algo le cayó…

UN PEDRUSCO que le aplastó

Rock del menhir a-du-du-ah

Rock del menhir a-du-du-ah

Rock del menhir

¡Si te aplasta has de reír!

Recuerdo con muchísimo cariño esta canción de “El golpe del menhir”, una de las primeras películas de Asterix que poseí en VHS. Estuve cantándola durante semanas, pasando la secuencia de la canción de la cinta en innumerables ocasiones, tanto que la cinta por supuesto sufrió y acabó por estropearse en ese tramo. Por entonces yo ya era muy fan de las aventuras de la bigotuda pareja, y acercaba mi hocico a cualquier contenido en el que figurase su nombre. Así jugué al beat’em up de recreativa, al rudimentario juego de NES, al estupendo Astérix y Obélix de SNES, y al juego que precede al que hoy nos ocupa, XXL 2 para PS2. Este juego era bastante cercano a lo que la mayoría de los aficionados podíamos desear. Una mezcla de acción y plataformas tridimensional, con unos gráficos enormemente resultones y una jugabilidad sencilla y directa.

Es por todo esto que esperaba con mucha ilusión esta tardía tercera parte. Y puedo decir que aunque no es todo aquello que esperaba como evolución del anterior título, Astérix y Obélix XXL 3: El menhir de cristal cumple con creces como juego de acción y es un digno merecedor de la licencia que adapta. Porque quizás hayamos perdido el plataformeo, y la variedad, pero tenemos lo esencial. Tenemos al dúo más dinámico de la galia repartiendo guantazos a troche y moche y romanos volando por los aires mientras las coñitas entre la pareja adornan la estampa.

Porque este tercer juego de la saga es ante todo un juego de repartir mamporros. Ya desde el primer momento en el que tomamos el control empezamos a machacar romanos para recoger sus cascos, la divisa del juego, y el ocasional jabalí. El título opta por una vista elevada, casi cenital, en la que nuestra parejita tendrá que unir fuerzas para superar las oleadas de enemigos y explorar el escenario y resolver ciertos puzles que sin resultar nada complicados, sí que nos obligarán a exprimir las habilidades de este par de dos. Combatiremos con ataques básicos pero pulsando un botón podremos acceder al menú de los ataques especiales que nos facilitarán bastante la vida, sobre todo en batallas contra muchos enemigos. Podremos alternar el control entre ambos personajes, aunque lo bonito de este juego sin duda es el cooperativo. Ya no sólo porque en las partes de rompecabezas se requiere en muchos casos sincronización y colaboración entre Astérix y Obélix, si no porque en las fases de combate, la inteligencia artificial que maneja a nuestro compañero es, poniéndolo suavemente, bastante incompetente. Esto nos obliga a lidiar nosotros mismos con la gran mayoría de los oponentes. Afortunadamente cada uno tiene una barra de salud independiente, porque si no, uno de ellos acabaría muerto al poco de comenzar cualquier nivel.

Manejar a Asterix y Obelix mientras reparten amor entre las filas romanas. Nosotros no podemos pedir más.

La premisa de la historia es bastante básica pero nos sirve como excusa para recorrernos un buen puñado de escenarios que nos ofrecerán distintos tipos de jugabilidades que pasan por conceptos como el sigilo, misiones de escolta, e incluso combates sobre el hielo. Es una pena que estos escenarios, más allá de los combates y los coleccionables se sientan algo vacíos.

Más logradas están, eso sí, las personalidades de nuestros héroes, reflejando con mucho humor la agudeza cascarrabias del pequeño y la bondad bobalicona grandote, que se pasan la partida lanzándose chanzas que podremos escuchar en inglés, francés, alemán, italiano y ruso, aunque podremos leer en español. Es una pena que no tengamos un doblaje semejante al de las películas animadas, porque hubiera sido la guinda para los fans. Mi recomendación, quizás por ser uno muy purista del personaje, es que se pongan las voces en francés. Ahí queda.

El juego refleja magníficamente las distintas personalidades del dúo protagonista.

Así pues, la sensación que queda con este tercer título de la saga XXL es de tener entre manos un buen título de Astérix, pero no una gran continuación de los descacharrantes juegos que nos cautivaron en PS2. No es el jabalí asado, con su piel crujiente y su aroma ahumado, al que esperábamos hincarle el diente. Pero hasta entonces, hasta que llegue, a este fan le vale de sobra.

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes del articulo cedidas por Meridiem Games, a través de presskits. Los logotipos y marcas que aparecen en ellas son propiedad de sus respectivos dueños y son utilizadas aquí únicamente con fines ilustrativos

Astérix y Obélix XXL 3: El Menhir de cristal

7.4

Historia

8.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Diseño Artístico

7.0/10

Diseño de Sonido

7.5/10

A Favor

  • Las fases más orientadas a los puzles y la exploración.
  • El modo cooperativo
  • La personalidad de Astérix y Obélix, muy lograda.

En Contra

  • La inteligencia artificial aliada deja mucho que desear
  • Los escenarios están bastante vacíos entre arena y arena de combate.
  • Escasa variedad de enemigos.
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