Hay géneros que parecen hechos a medida para una determinada franquicia, y el de la estrategia táctica por turnos es, sin duda, uno de ellos. Star Wars lleva décadas explorando prácticamente todos los rincones posibles de su universo, pero sorprendentemente no ha contado con demasiadas propuestas modernas que combinen el universo galáctico con una estructura táctica al estilo XCOM. Ahí es precisamente donde entra STAR WARS Zero Company, el debut del estudio estadounidense Bit Reactor, formado por desarrolladores veteranos que han trabajado en franquicias tan importantes como XCOM, Civilization o Gears of War. El juego está editado por Electronic Arts y, en nuestro caso, hemos podido probarlo en Steam.
La propuesta resulta especialmente interesante porque no intenta convertirnos en un Jedi todopoderoso ni en un héroe de las películas. Aquí encarnamos a Hawks, un antiguo oficial de la República que lidera un grupo de mercenarios durante los últimos compases de las Guerras Clon. La estructura recuerda inevitablemente a XCOM 2, pero también encontramos elementos de otros juegos tácticos como Mario + Rabbids, Gears Tactics o incluso algunos clásicos de estrategia por turnos. Sin embargo, la ambientación de Star Wars aporta suficientes ingredientes propios como para que Zero Company no se limite a ser simplemente «XCOM con sables láser».
Y esa comparación con XCOM 2 no es precisamente menor. De hecho, tras jugarlo, podemos decir que estamos ante uno de los títulos tácticos por turnos más interesantes de los últimos años. La combinación de cobertura, habilidades, progresión de personajes, personalización y sinergias entre miembros del equipo funciona especialmente bien, mientras que la historia aprovecha una época del universo de Star Wars que permite introducir personajes originales sin estar constantemente condicionada por los acontecimientos de las películas.
Eso sí, no todo es perfecto. El rendimiento del juego es mejorable y, aunque un PC de gama media-alta puede moverlo con solvencia, los equipos más modestos tendrán que realizar concesiones importantes. En Steam Deck la situación es todavía más complicada. Valve lo clasifica como «No compatible», y aunque es posible hacerlo funcionar reduciendo considerablemente la calidad gráfica y utilizando AMD FSR en modo rendimiento, el resultado ronda los 20 fps y está lejos de ser ideal.
Aun con esta importante salvedad técnica, STAR WARS Zero Company parte de una premisa magnífica y consigue algo que no siempre es sencillo: hacer que una franquicia tan conocida vuelva a sentirse fresca.
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La historia de STAR WARS Zero Company nos lleva hasta el ocaso de las Guerras Clon, uno de los periodos más interesantes de la cronología de Star Wars. Mientras la República y los Separatistas continúan enfrentándose en una guerra que parece no tener fin, un grupo emergente conocido como la «Espiral Infinita» amenaza con alterar definitivamente el equilibrio de poder de la galaxia.
En este contexto conocemos a Hawks, un antiguo oficial de la República que ha terminado al frente de la Compañía Cero, un grupo de mercenarios y especialistas independientes reclutados para llevar a cabo una operación de enorme importancia. La elección de un protagonista que no pertenece directamente a las grandes figuras conocidas de Star Wars es todo un acierto. Permite que la historia tenga libertad para desarrollar sus propios acontecimientos sin que el jugador esté esperando constantemente la aparición de Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi o Yoda.
La Compañía Cero está formada por personajes de procedencias y perfiles muy diferentes. Encontraremos desde canallas y especialistas hasta astromecánicos y una Jedi, creando un grupo que encaja perfectamente con la clásica idea del escuadrón de mercenarios que debe aprender a trabajar como una unidad. Cada integrante tiene sus propias características, habilidades y personalidad, y las relaciones entre ellos forman una parte importante de la campaña.
Uno de los elementos que más nos ha gustado es la posibilidad de personalizar a buena parte de los miembros del equipo. No se trata únicamente de modificar armas o habilidades: también podemos cambiar su nombre, aspecto y trasfondo. Esto hace que el escuadrón termine sintiéndose como nuestro propio grupo de personajes dentro del universo de Star Wars. Quien quiera bautizar a su astromecánico con el nombre de su mascota tiene vía libre. La galaxia es suficientemente grande para todos.
La campaña combina las misiones tácticas con momentos de investigación, desarrollo de personajes y decisiones en la base de operaciones. Estas decisiones tienen consecuencias sobre el desarrollo de la partida y ayudan a que la campaña tenga una estructura más dinámica que una simple sucesión de combates.
Narrativamente, el juego consigue mantener un buen equilibrio entre el tono cinematográfico característico de Star Wars y una historia protagonizada por personajes originales. Los personajes resultan carismáticos y la trama consigue mantener el interés durante la campaña, especialmente gracias a la sensación de estar descubriendo una historia que existe dentro del universo conocido, pero que no depende de él para funcionar.
No estamos ante una historia que pretenda reinventar Star Wars, pero sí ante una campaña que sabe aprovechar muy bien su ambientación. Y, sobre todo, demuestra que todavía quedan muchas historias interesantes que contar en una galaxia muy, muy lejana.
En su jugabilidad es donde STAR WARS Zero Company demuestra realmente sus cartas. Si existe una referencia evidente para entender su propuesta, esa es XCOM 2. El juego apuesta por combates tácticos por turnos en los que cada movimiento puede marcar la diferencia entre completar una misión con éxito o acabar con medio escuadrón en la enfermería.
La estructura básica resulta familiar: nuestros personajes disponen de puntos de acción para desplazarse, ponerse a cubierto, atacar o utilizar habilidades especiales. El escenario está diseñado alrededor de coberturas, posiciones estratégicas y líneas de visión, por lo que avanzar sin pensar suele ser una magnífica manera de comprobar cuánto tarda un personaje en convertirse en necrológica.
La diferencia respecto a otros títulos del género está en cómo se combinan las habilidades de los miembros del escuadrón. Cada personaje cuenta con diferentes especializaciones y habilidades que pueden complementarse entre sí. Una buena composición del equipo permite crear sinergias capaces de cambiar completamente el resultado de un enfrentamiento. Esto hace que no baste con seleccionar siempre al personaje con mayor potencia de fuego: es necesario pensar en cómo interactúan todos los integrantes.
Además, la progresión del escuadrón aporta una capa adicional de estrategia. Los personajes mejoran sus habilidades y aprenden a trabajar juntos, desbloqueando nuevas posibilidades tácticas. La personalización permite adaptar tanto a Hawks como al resto de agentes a nuestro estilo de juego, modificando equipamiento, habilidades y apariencia.
También resulta interesante que la campaña no se limite exclusivamente al combate. Las decisiones tomadas en la base de operaciones, las investigaciones y la gestión del equipo forman parte del progreso general. Esta combinación entre preparación y acción recuerda a la fórmula de XCOM, pero adaptada a las características propias de Star Wars.
La dificultad está bien planteada para que el jugador tenga que prestar atención a sus decisiones. No es un juego en el que simplemente podamos avanzar hacia el enemigo disparando a todo lo que se mueve. La posición, la composición del equipo y el uso inteligente de las habilidades tienen una importancia considerable.
En cuanto a problemas, hemos encontrado algún pequeño fallo durante las partidas. El más destacable es que las «guardias» de los personajes ocasionalmente no llegan a activarse cuando un enemigo pasa por su cono, aunque se trata de un comportamiento muy poco frecuente. Los diferentes parches publicados han ido solucionando diversos problemas y, en nuestra experiencia, actualmente encontramos pocos bugs relevantes.
En definitiva, la jugabilidad es probablemente el mayor argumento a favor del título. STAR WARS Zero Company entiende perfectamente qué hace divertido a un juego táctico por turnos y construye sobre esa base una experiencia que, en determinados momentos, puede recordar muchísimo a XCOM 2. Y eso, teniendo en cuenta el nivel alcanzado por el juego de Firaxis, es un cumplido considerable.
Desde el punto de vista visual, STAR WARS Zero Company es un juego muy atractivo. Bit Reactor ha conseguido recrear diferentes escenarios de la galaxia con un nivel de detalle elevado, especialmente cuando jugamos con los ajustes gráficos altos. Los personajes, escenarios, efectos y animaciones consiguen transmitir correctamente la estética de Star Wars, y el diseño artístico ayuda a que las misiones tengan personalidad propia.
Los modelos de los personajes están especialmente cuidados. Las diferentes especies, armaduras, armas y equipamientos presentan un buen nivel de detalle, algo que gana todavía más importancia debido a que vamos a pasar mucho tiempo observando a nuestros soldados desde una perspectiva relativamente cercana. La posibilidad de personalizar su aspecto también hace que el apartado visual tenga una función jugable: nuestro escuadrón termina siendo reconocible visualmente como un grupo propio.
El apartado sonoro cumple también con solvencia. El juego cuenta con voces en inglés y subtítulos en español, una combinación que permite disfrutar de los diálogos y de la interpretación de los personajes sin renunciar a la localización de los textos para los jugadores españoles. Los efectos de armas, explosiones y diferentes sonidos ambientales contribuyen a crear la ambientación característica de Star Wars. Especialmente sobresaliente es su banda sonora, compuesta por el veterano de la industria Gordy Haab, que ya ha participado en otros juegos de Star Wars como Battlefront II o la saga Jedi Fallen Order, y que no tiene nada que envidiar a la que compuso John Williams para las películas.
El principal problema técnico está en el rendimiento. El juego necesita un PC relativamente potente para funcionar con toda la calidad gráfica que ofrece. En un equipo de gama media-alta, como hemos comprobado durante nuestras pruebas, puede funcionar perfectamente, pero aquellos usuarios que no alcancen ese nivel de hardware tendrán que reducir algunos ajustes.
La situación es todavía más complicada en Steam Deck. Valve lo clasifica actualmente como «No compatible», y nuestras pruebas confirman que no es precisamente la plataforma ideal para disfrutarlo. Es posible ejecutarlo reduciendo los gráficos a calidad baja y utilizando AMD FSR en modo «rendimiento», pero incluso en esas condiciones el juego ronda los 20 fps. Además, la reducción de calidad de imagen es considerable, por lo que el sacrificio visual es importante. No tendremos esto en cuenta para la nota, ya que oficialmente es una plataforma no soportada, pero creemos que es interesante conocerlo de cara a los jugadores.
En PC, por tanto, el apartado técnico deja sensaciones contrapuestas: gráficos muy buenos cuando disponemos del hardware necesario, pero una optimización que todavía podría mejorar. Es uno de esos casos en los que conviene comprobar los requisitos del equipo antes de lanzarse a la compra, especialmente si nuestro ordenador está cerca del mínimo recomendado.
En conclusión, STAR WARS Zero Company es probablemente el juego táctico por turnos más interesante que hemos disfrutado desde XCOM 2. Bit Reactor ha sabido combinar una fórmula jugable muy sólida con una ambientación de Star Wars que le sienta como un guante. La historia resulta interesante, los personajes tienen personalidad y la personalización del escuadrón permite crear un grupo que termina sintiéndose verdaderamente nuestro. El rendimiento en PC es mejorable, pero si contamos con un ordenador suficientemente potente, estamos ante una experiencia táctica de enorme calidad. Un debut realmente prometedor para Bit Reactor.
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