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Análisis Mafia II: Definitive Edition

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La familia unida jamás será vencida, ¿no?

Mundo abierto. Uno oye esas dos palabras y comienza a pensar en un mapa enorme en el que se nos ofrecen múltiples tareas adicionales, más allá de nuestra misión principal, que sirven para, digámoslo así, amplificar la propuesta jugable del título. En algunas ocasiones la idea puede salir mejor y en otra peor: si esas misiones secundarias saben sacar el partido necesario del mapeado o expandir la historia del protagonista, de los secundarios o de la propia ciudad, la idea sale bien; si, por contra, nos encontramos con misiones que simplemente sirven para alargar artificialmente la duración del juego a base de diferentes propuestas repetitivas, todo apunta a un mundo abierto tedioso e innecesario. Pero con Mafia 2 pasa algo diferente: Empire Bay, un trasunto de la Nueva York de loas años 40 y 50, es un mundo abierto en el que no existen misiones secundarias como tal. Es decir, vamos a poder robar coches para conducirlos o venderlos, vamos a poder robar en las tiendas, comprar ropa, mejorar nuestro coche en talleres, comprar armamento y balas… Pero no vamos a tener personajes que nos ofrezcan misiones alejadas de la historia principal.

Empire Bay es un mundo abierto que sirve de telón de fondo perfecto para esta historia que versa sobre la Mafia. Y que nadie me entienda mal, Empire Bay es un mundo consistente, con sus varios barrios diferenciados (la zona portuaria, Little Italy, Chinatown, Oyster Bay, etc.), con ambientes y arquitecturas muy variopintas y sus maravillosas puestas de sol. Es un espacio que casi vamos a poder palpar y que vamos a conocer como la palma de nuestra mano, pues vamos a recorrerla decenas de veces. Y aunque los desplazamientos son numerosos y pueden llevarnos varios minutos, Empire Bay es lo suficientemente variada y bonita como para no querer marcharse de allí: ese es el encanto de las ciudades que nunca te dejan ir, que te retienen con sus grandes carteles de neón y el ronroneo de una vida que nunca se detiene.

Parte de la culpa la tiene también la dupla protagonista de este título: Vito Scaletta, el protagonista, y Joe Barbaro, su inseparable compañero, desprenden una química especial, gracias, en gran parte, a unos diálogos bien escrito (y no hablo sólo de las escenas pregrabadas, sino, también, de las conversaciones que mantienen mientras conducimos) y a una serie de situaciones a cada cuál más estrambótica. Dos personajes con los que te encariñas rápido y a los que les perdonas que, en ocasiones, caigan en el cliché fácil y manido: hablamos de mafiosos, sí, y ello evoca cierta mitología de la que no acaba de escapar esta obra, pero, aún así, saben mostrar el lado más sórdido de ese mundo, intentado evitar esa áurea con la que a veces se ha querido revestir a esta organización.

Así que ya tenemos a tres personajes: Empire Bay, Vito y Joe. ¿Qué me falta? ¡Ah, sí! El argumento, claro. Veamos, Vito es un joven inmigrante siciliano que llega a Empire Bay junto a su familia en busca de prosperidad pero sólo les espera la marginalidad y la pobreza. Junto a su amigo Joe, se dedicarán al pillaje y a los robos de poca monta para subsistir hasta que uno de esos robos dé con Vito en la cárcel. Allí se le ofrecerá conmutar la pena por alistarse en el ejército y ser enviado a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Una vez finalizada la contienda y de vuelta a Empire Bay, la travesía de Vito para hacerse un lugar en la Cosa Nostra toma carrerilla: extorsión, asesinatos, robos, traiciones… Por supuesto, entrar a formar parte de la familia no será nada fácil… Y hasta aquí puedo leer, pues en los 15 capítulos de los que está compuesta esta enorme aventura de Vito y Joe hay cabida para todo tipo de situaciones: desde algunos muy tronchantes a otras verdaderamente dramáticas. No os aburriréis, os lo puedo asegurar.

Como os podréis imaginar, en Mafia 2 vamos a tener que conducir y disparar mucho, casi más de lo primero que de lo segundo, todo sea dicho. Para aquellos que prefieran una conducción más realista, podremos optar por una conducción más próxima a la simulación, algo que dificultará más nuestras numerosas idas y venidas por Empire Bay pero que dota de verosimilitud al noble arte de la conducción. Pero no os preocupéis, para aquellos que prefieran una conducción más arcade, podréis hacerlo sin problema. Es muy destacable, en cualquier caso, que cada tipo de vehículo que nos encontraremos en esta obra tiene una conducción diferente y, pronto, tendréis vuestras preferencias a la hora de escoger entre robar un coche u otro (siempre que un policia no os esté persiguiendo y debáis coger el primero que encontréis).

Por otro lado, las fases de tiroteo son, francamente, y pese al paso del tiempo, muy satisfactorias: con un simple botón podremos cubrirnos tras paredes, columnas o tras cajas que poco a poco se iran rompiendo. Podremos utilizar desdes semiautomáticas hasta escopetas: un arsenal francamente variado para hacer frente a los diferentes tiroteos y a los espacios en los que se desarrollarán. No penséis que Vito será una esponja que podrá absober balas a diestro y siniestro: veréis que con muy pocos impactos Vito caerá, por lo que la utilización de las coberturas es clave para poder avanzar.

El desarrollo de las misiones es lo suficientemente variada para que estas dos vertientes principales del juego no caigan en la monotonía. Pese a ello, hay cosas que, a día de hoy, pueden lastrar el ritmo: en muchos desplazamientos se echan en falta más conversaciones que den sentido a las largas extensiones que deberemos recorrer, por no hablar que en numerosas ocasiones, para finalizar el capítulo, deberemos volver al hogar para dormir. Se entiende que es la ocasión que el juego ofrece para que recorras libremente Empire Bay y compres vestuario, armas, mejores el coche que quieras, robes en tiendas para conseguir más dinero… pero a la hora de la verdad, el abanico de opciones es limitado y, posiblemente, hubiera estado bien ofrecer la opción de desplazarte automáticamente hasta la casa de Vito sin necesidad de recorrer la distancia que media entre el punto en el que estás hasta el destino final.

No obstante, pasar tantas horas en las calles de Empire Bay será una delicia y buena parte de la culpa la tendrán los escenarios que iremos recorriendo, puesto que el diseño artístico del juego es una gozada: estamos ante una oda a la Nueva York de los años 40 y 50 y eso se plasma con fidelidad y mucho gusto en la arquitectura de la ciudad, en sus calles y avenidas, sus coches, el vestuario, los interiores, los carteles… Absolutamente todo destila carisma y encanto. Esto en lo que se refiere al diseño artístico. No debemos olvidarnos que estamos ante una remasterización de un título que apareció hace diez años: la ciudad y el modelado de personajes aguantan el tipo, no así los rostros ni la tasa de fps. En este sentido, el trabajo de remasterización podría haber sido algo más fino y, pese a que se mejoran texturas e iluminación, las caídas de frames mientras transitamos la ciudad son molestas y deberían solucinarse con un parche con la mayor premura posible. Y aún así, el trabajo de iluminación me parece excelente, con el encanto de esas farolas que iluminan intermitentemente las calles, las puestas de sol al anochecer, los interiores iluminados por las lámparas… todo ello goza de un gran nivel. Sin hablar de cómo veremos pasar los años y las estaciones en la ciudad: un gran trabajo de ambientación en muchos sentidos que deslumbra a día de hoy.

Y, por supuesto, la música: para los enamorados de las melodías características de aquella época van a gozar de las tres emisoras que ofrece Mafia 2, aunque una mayor variedad no hubiera sentado nada mal, pues pronto se repiten las canciones que se retransmiten por la radio de nuestro coche. A este notable apartado musical podemos añadir un doblaje al castellano que nos va a permitir gozar de todos los diálogos sin necesidad de estar pendientes de los subtítulos (algo especialmente molesto mientras conducimos).

Empire Bay se siente algo vacío a veces, es cierto, pero el excelente diseño artístico del juego lo convierte en un espacio admirablemente construido, ante un objeto que gusta de ser observado pero al que, ciertamente, podrían haberle sacado algo más de provecho: especialmente porque es el otro gran protagonista de esa historia, un personaje que podría haber sido mucho más. Pero que eso no nos impida ver lo importante: Mafia 2 es una gran aventura que sabe narrar con estilo y brío las peripecias de Vito y Joe dentro de la Familia. Yo, sinceramente, no creo que vaya a olvidar fácilmente esta obra, trufada de momentos descacharrantes, sí, pero también repleta de dramatismo y giros de guion continuos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mafia II: Definitive Edition

8

Historia

8.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Diseño Artístico

8.5/10

Diseño de Sonido

7.0/10

A Favor

  • Gran ambientación para una gran historia.
  • Vito y Joe: una pareja portagonista excelente.
  • Esta Definitive Edition viene con todos los DLCs publicados hasta la fecha.

En Contra

  • Una remasterización muy simple.
  • Empire Bay se siente algo vacía.
  • Las caídas de frame
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