No es el próximo Elden Ring, ni tampoco quiere serlo.
Hablar de Code Vein 2 es hablar de una juego que llega con la vitola de mejorar un juego, que pese a sus muchas imperfecciones, se ganó un hueco en el corazón de muchos jugadores. El primer Code Vein fue un JRPG de acción que mezclaba de manera bastante original la estética anime, con un combate del tipo souls y una narrativa que quería profundizar en temas como la identidad o la perdida. No era un juego perfecto, pero sí tenía el suficiente carisma para quedar en el recuerdo colectivo de no pocos jugones. Ahora, Bandai Namco vuelve a la carga con una segunda entrega que cumple con el popular dicho «burro grande ande o no ande», y apuesta por una segunda parte que busca expandir en todos los aspectos al juego de PS4: un mundo más grande, una historia más épica, más combate…en definitiva un juego más ambicioso en todos los aspectos que el anterior. Pero ¿es mejor por ser «más de todo»? Pues es lo que vamos a ver aqui.
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Lo que más recuerdo del primer Code Vein, por no decir lo único, era su ambientación. Su dirección artística sabía destacar muy bien esa ambientación postapocalíptica y sabía jugar muy bien con los tonos cromáticos adecuados para mostrar esos escenarios destruidos que mezclaban la soledad y la melancolía de un pasado mejor para la humanidad. En cierto modo esta entrega intenta mantener esa línea artística pero centra sus esfuerzos en tratar de que todos los escenarios del juego formen parte de un todo común dentro del diseño global del juego. En la anterior entrega podíamos pasar de, «me lo invento«, un desierto a una catedral gótica derruida sin tener ningún tipo de transición lógica entre ellos, de hecho parecía que el edificio en el que te adentrabas no tenía nada que ver con el espacio exterior, simplemente estaba allí porque sí. En Code Vein 2 el mundo que rodea a los personajes se siente coherente. Ya no parece que los escenario sean piezas independientes si no que se intenta que todo forme parte de un todo más cohesionado. Además el mundo ahora es más variado y amplio, quizás lo que mejor defina al mundo de Code Vein 2 es que ahora esta, por decirlo de algún modo, más vivo. Por otra parte los escenarios al ser más grandes cuentan con un mejor diseño, tienen rutas alternativas que animan a explorar y buscar sus secretos, no es algo que esté a nivel de los juegos de From Software pero mentiría si dijera que no te anima a usar tu tiempo intentando perderte buscando algún objeto interesante o un desafío opcional que añada más reto a la aventura.

Y ya que estoy intentando hacer una comparación con el primero lo justo ahora sería hablar de su historia. A nivel narrativo la primera entrega era bastante irregular, no es que no tuviera buenas ideas si no que más bien se perdía en artificios a la hora de ejecutarlas. En este aspecto Code Vein 2 es bastante superior y se ha aprendido tanto de los propios errores como de los aciertos de los grandes títulos del género. La trama, como todo buen JRPG japonés es imposible de resumir por que, como siempre, hay destrucciones del mundo, humanidad que resurge, mal que vuelve para destruirlo todo otra vez, sacrificios y…bueno ya sabéis. Pero confirmaros que sigue girando en torno a los Renacidos, estos humanos inmortales gracias a un parasito y que, irónicamente, han de mantener su humanidad consumiendo sangre para sobrevivir. Lo mejor y más interesante de la historia es que nuestro personaje es capaz de manipular el tiempo y con esta habilidad se introducen los viajes en el tiempo y estos se convierten en eje argumental y a la vez jugable del juego ya que podremos viajar a distintas épocas para cambiar hechos pasados y aprovechar estos cambios de manera jugable en el presente del juego. No esta demás comentar que un juego incluya viajes en el tiempo ya lo hace un 33% mejor que el resto, esto no lo digo yo, es un dato científico cuantificable. En esta ocasión la historia fluye mejor y se explora con mayor profundidad los traumas con los que cargan unos personajes que cuentan con más capas y zonas grises que en el primer juego. Se reflexiona en temas como la identidad o el sacrificio pero en muchas ocasiones se queda rascando la superficie de algunos temas. No se hacen excesos narrativos y podrían haber sido algo más ambiciosos en este aspecto.

Pero sin lugar a dudas donde Code Vein 2 brilla con más fuerza es en su sistema de combate. Parte con la ventaja de que este apartado ya era bastante solido en el primero por lo que ahora solo tenía que pulirlo lo máximo posible. Los personajes son muy ágiles, las animaciones son limpias y rápidas y por lo general la respuesta de nuestro protagonista a las ordenes del mando es bastante precisa. Bandai Namco depura y muestra lo que ha aprendido en estos años con un sistema de combate que invita a experimentar, a probar combinaciones y a adaptar tu estilo de lucha a cada enemigo, a cada situación. Parte de culpa, por no decir toda, la tienen el sistema de códigos de sangre. Gracias a el podemos cambiar de estilo casi sobre la marcha y nos propone una gran profundidad en el combate pudiendo personalizar habilidades definiendo el rol del personaje más allá de los parámetros usuales del típico tanque o luchador rápido. Además las distintas armas cambian la forma de pelear ya que tenemos armas que nos proporcionan ataques rápidos como las espadas y otras que son más lentas pero contundentes como las hachas. Pero como se suele decir la grandeza de un héroe se mide por la magnitud de los desafíos o villanos que enfrenta, y en esta entrega los jefes están a la altura de las circunstancias. Los diseños son, en la mayoría de casos, muy espectaculares y ese toque anime que tiene el juego les da un barniz de majestuosidad a los bosses. Enemigos que en algunos casos nos propondrán retos en donde cada error en una esquiva o ataque se pagan demasiado caros. No puedo decir que todos tengan el mismo acabado a nivel jugable, principalmente porque aun no he terminado el juego, pero de momento la gran mayoría de ellos me han dado momentos soberbios. En este apartado no podemos obviar el elefante en la habitación, la IA. Y en especial la de nuestro acompañante. No voy a decir que sea una mecánica que me guste, pero por lo menos el compañero no molesta. No se entromete en tu estrategia e incluso hay momentos en los que te son de ayuda gracias a alguna de sus habilidades. Lo dicho, que no molestan y eso es bueno.
Visualmente, Code Vein 2 continua siendo un juego muy bonito de ver. Mantiene el estilo anime y el salto gráfico es evidente. Los modelos de los personajes tienen bastante detalle, las animaciones son mucho más espectaculares y la expresividad de los personajes ha mejorado mucho con respecto al juego de 2019. Nuestro protagonista es totalmente configurable, y podremos elegir desde el sexo hasta los distintos complementos en la vestimenta gracias a un creador de personajes para mi gusto bastante competente y poco tiene que envidiar a lo visto en otros juegos. Por otra parte el que podamos modificar el personaje trae como lado negativo algunos problemas gráficos como que algún complemento, por ejemplo una bufanda, no respete los limites del modelado y se introduzca dentro del cuerpo en según que animaciones. Pero pese a ese tipo de problemas el conjunto se ve y se mueve de una manera excelente, los combates y momentos espectaculares llenan la pantalla y el juego tiene una identidad visual que sigue siendo su principal baza. Por su parte el apartado sonoro sigue la misma línea que en la primera parte y sus composiciones intentan ser a ratos pura melancolía a ratos pura épica, pero no terminan destacar en ninguno de esos sentidos. Sería injusto decir que es una mala banda sonora pues tiene partituras bastante notables pero es cierto que es una pena que solo se conforme con acompañar al guion en lugar de intentar ser un elemento identitario del juego.

Code Vein 2 es, en pocas palabras, un JRPG de acción con una estética muy personal y un sistema de combate profundo y divertido. Al final no es un juego que quiera reinventar el genero, no quiere ser el nuevo Elden Ring, ni un Final Fantasy Killer, para ser sinceros, y tras jugarlo bastante, tampoco creo que el juego ni aspire, ni quiera, a ser esas cosas. Se conforma con ser un juego que rectifique los problemas del anterior, que respeté al fandom de la saga y, sobre todo, que divierta a cualquiera que se acerque a probarlo y si lo juzgamos por estos tres factores el juego los cumple con creces.






