Análisis de Warhammer 40.000: Shootas, Blood & Teef

Análisis de Warhammer 40.000: Shootas, Blood & Teef

3 noviembre, 2022 0 Por Jorge Cuadri
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Un servidor es completamente ignorante en lo que a Warhammer 40.000 se refiere (entre otras muchas cosas). Por eso cuando me enfrenté al análisis del título que nos ocupa hoy, lo hice con reservas, ya que, seré sincero, la franquicia de Games Workshop siempre me ha interesado entre poco y nada. Empiezo a jugar y mis temores se confirman: nada me suena y no me entero de nada. No obstante, casi sin darme cuenta, me Zorprendo a mí mismo sonriendo tímidamente mientras veo la introducción y a medida Ke la loKura se va deZatando, Ziento ke aRgo me eztá pozeYendo, Ke mi piel ez Ka vé má verde, i ke loz dezeoz de dispará dakka por toas parte me pozeen kompletamente, al grito de “WAAAAAAAAAGH!”.

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Warhammer 40.000: Shootas, Blood & Teef“. Detrás de este título trabalengüístico que nos traen los belgas de Rogueside se esconde un Run and Gun clásico que se desarrolla dentro del universo de Warhammer 40.000. Pero no os engañéis: si esperáis el tono lúgubre, oscuro y solemne que suele caracterizar a la franquicia, os vais a llevar una sorpresa. Este juego al que, para sortear la dificultad de su enrevesado título, de ahora en adelante llamaremos “er Shootas”, viene marcado por un fuerte componente humorístico, marca de la casa del estudio belga, como ya demostraron en su anterior saga Guns, Gore and Cannoli. Sus gráficos comiqueros dibujados a mano, y animados de manera magistral, nos presentan un mundo lleno de color y luz, si bien son los colores verde orco, amarillo fuego y rojo sangre y vísceras los que predominan en esta paleta impregnada de humor negro.

Del argumento, si os parece bien, no revelaré nada. Yo me lo he pasado genial sorprendiéndome del tono cómico y macarra con el que se nos cuenta esta delirante historia, así que no os quiero privar de eso. Símplemente os comentaré que este juego va de una “venganza por los pelos” (guiño guiño), que se desarrolla en un planeta que está siendo víctima de un asedio orco en pos de sus materias primas. Ahí lo dejo.

La jugabilidad de este título es directa, contundente, podríamos decir que rudimentaria, pero ante todo, muy, muy divertida. El mapeado de los controles se puede antojar enrevesado en un primer contacto, ya que por ejemplo situar el botón de salto en el gatillo izquierdo me parece un ejercicio de crueldad maquiavélica. Pero una vez te acostumbras, el juego se desarrolla a un ritmo frenético y adictivo, cada vez más. Las mecánicas son las habituales: simples pero efectivas. A medida que vayamos recorriendo los escenarios iremos encontrando dinerito con el que desbloquear nuevas armas en la tienda, a la que podremos acceder en los numerosos puntos de control repartidos por el mapa. En dichos puntos, además, podremos configurar a nuestro orco, seleccionando armas de nuestro arsenal para repartir ese amor orco que ellos llaman “dakka”. Y eso es todo: desplazamiento generalmente lateral, aderezado por algún toque de verticalidad e incluso alguna pincelada de plataformeo, y bosses, bosses muy grandes y adictivos, a los que os enfrentaréis compulsivamente hasta que consigáis derrotar.

El progreso en general es satisfactorio, si bien a veces puede resultar un poco caótico. De estas veces que no sabes muy bien qué acaba de pasar, por qué no te han matado, y cómo es posible que hayas pasado la prueba y hayas desbloqueado la siguiente puerta. Pero no pasa nada, tú sigues para adelante contento y feliz de poder seguir repartiendo plomo a diestro y siniestro, que es a lo que hemos venido.

Aprovecho para meter el apartado negativo de la reseña aquí, ya que quiero acabar con algo bueno (¿esto cuenta como clickbait? Me da igual: quedáos hasta el final). Y no es otro que el rendimiento. Un absoluto desastre la versión de Switch, tanto en modo portátil como desktop. Después de ver cómo rinde la híbrida de Nintendo con otros títulos, es una pena que en éste destaque la malísima optimización a esta plataforma. Caídas de frames, scrolls que van a tirones hasta el punto de marear, brusquísimos cortes del ritmo de juego al final de las pantallas, y eteeeeeeeernas pantallas de carga empañan una experiencia que, por todo lo demás, es más que simpática y adictiva. In “un pronto parcheo” we trust.

Y finalmente, llegamos al punto magno de esta obra, en opinión de un humilde servidor: la banda sonora. Macarreo metalero noventero a más no poder, que además se va adaptando al ritmo del juego en cada momento de una forma magistral, y que sentiréis acompasada a vuestras pulsaciones según aporreáis botones. Una banda sonora que recuerda, salvando las distancias, a obras geniales como Doom Eternal, y que pone el broche de oro a ésta mi primera experiencia dentro del universo Warhammer, en el que mucho me temo que, desde ahora, siempre me pediré pertenecer a las ordas orcas.

Podéis adquirir el juego en formato físico en las siguientes tiendas:

https://www.amazon.com/dp/B0B1HTD61F

https://www.iningames.com/games/warhammer-40000-shootas-blood-teef/

https://store.strictlylimitedgames.com/collections/warhammer

https://gamesrocket.com/eu/Warhammer-40-000-Shootas-Blood-and-Teef/

 

Jorge Cuadri
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Warhammer 40.000: Shootas, Blood & Teef

8

Historia

7.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Diseño Artístico

9.0/10

Diseño de Sonido

9.0/10