Pinceladas de excelencia en un metroidvania coqueto y acogedor con sabor a vuelta a casa.
Constance es una pequeña maravilla. Encuadrarse en el género que tiene a Castlevania Symphony of the Night y Metroid como progenitores A y B no es nada fácil, y Constance tiene el enorme mérito de conseguir poner en él una pica en Flandes. Nos encontramos ante una propuesta fresca, muy acogedora, agradable y sencilla, que renunciar a la tentación de querer aspirar a más de lo que sería recomendable, consiguiendo así ofrecer una experiencia cálida, cómoda y reconocible para los aficionados al género, y que sin embargo no está falta de pinceladas de color (guiño, guiño) y de frescura.
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Constance es una propuesta de tipo metroidvania clásica. En este videojuego del estudio alemán Btf encarnamos a Constance, una chica de la que en principio no sabemos nada, y que encontramos en lo más profundo de un misterioso lugar con el único objetivo de volver a casa. Sin recordad nada sobre su vida anterior, sin saber dónde está, Constance se pone en marcha hacia un hogar que, su instinto le dice, le está esperando en alguna parte. Al comenzar su periplo se topa con una misteriosa dama envuelta en colores que le hará entrega de la que será nuestra compañera a lo largo de la aventura: un pincel empapado en tinta de color morado, que será nuestra arma y nuestra herramienta a partes iguales.
El argumento, no obstante, rápidamente se revela como mucho más profundo de lo que imaginábamos, y casi sin darnos cuenta nos encontraremos ante la cruda realidad de lo que está ocurriendo: Constance es una chica normal que se ha visto de repente encerrada en su propio subconsciente. A partir de aquí podremos empezar a intuir la temática real de un juego que nos quiere hablar de burnout, de explotación laboral, de depresión, y, sobre todo, de esperanza y resistencia frente a un mundo laboral, el de hoy en día, que se nos quiere comer, digerir y desechar en pos de que los encorbatados de siempre se puedan comprar su decimoséptimo yate por trigésimo año consecutivo.

A partir de ahí, nos iremos abriendo paso a través de un intrincado mapeado plagado de enemigos y también poblado por algunos amigos, e iremos desbloqueando habilidades nuevas que nos permitirán acceder a las siguientes zonas e ir avanzando en la aventura. Para ello podremos ayudarnos del consabido mapa, que se va desvelando a medida que vamos visitando las distintas localizaciones. Destaca en este punto el recurso intradiegético tan original que se ha usado para el vistazo rápido al mapa, dándole la forma de un bocadillo estilo comic que surge de la cabeza de Constance, como queriendo simbolizar que es ella la que está recordando las estancias que acaba de visitar.
Por supuesto, también tendremos mecánicas de progreso de personaje, de forma que, encontrando ciertos coleccionables escondidos por el mapa, podremos aumentar nuestra salud y nuestra reserva de pintura, necesaria para usar ciertas habilidades y también equivalente al papel que suele jugar la estamina. También iremos encontrando y desbloqueando las llamadas inspiraciones, que son objetos que nos proporcionan ciertas ventajas, y que podremos equiparnos en un número de slots que también podremos aumentar a lo largo de la aventura. En definitiva, salta a la vista que estamos ante un metroidvania con todas las letras, sin más, pero también, y sobre todo, sin menos.

Porque, para mi, la sencillez y las aspiraciones perfectamente mesuradas son la mayor virtud de Constance. La protagonista se maneja como los ángeles, el combate es ágil, divertido y fluido, y el plataformeo está a la altura de los mejores exponentes del género. Btf ha hecho un trabajo soberbio en la implementación del movimiento del personaje y del entorno, resultando en una experiencia de combate y plataformera de lo más satisfactoria y gratificante. Los enfrentamientos contra jefes son también memorables, ofreciendo ese extra de desafío que proporciona tanto gustito al superarse. Constance es un metroidvania que quiere que te quedes, que te sientas a gusto. No te quiere castigar ni penalizar en ningún caso en exceso (os estoy mirando, Team Cherry). Es, por tanto, droguita de la buena para los enganchados al género, como el que os escribe.

A nivel artístico el juego es una delicia, tanto visual como auditiva. Los gráficos dibujados a mano son un regalo para la vista, y están detallada y vívidamente animados, de forma que nos sumergen en el subconsciente de Constance como si realmente nos encontráramos ensimismados hacia nuestros adentros. La música también es de mucha calidad, entrañable cuando debe serlo, y frenética cuando así se exige, y acompaña al conjunto de una manera más que notable. Efectos sonoros realistas y conseguidos completan un conjunto audiovisual sobresaliente en esta nueva propuesta del estudio alemán, que por otro lado ya nos tiene acostumbrados a rayar en la excelencia con sus productos anteriores, entre los que destacan Trüberbrook y el reciente The Berlin Apartment.

Constance es un clarísimo ejemplo de lo que nos encanta recibir a los jugadores, y que cada vez recibimos menos a menudo: un videojuego entrañable, con alma, sin aspiraciones de convertirse en ningún bombazo, sino de contarnos una historia, hacernos reflexionar, y disfrutar muchísimo con su estilo artístico, sus melodías, sus mecánicas y sus controles por el camino. Un auténtico imprescindible para los amantes de los metroidvania que no debéis dejar pasar.
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