Winter Burrow, en mi cabeza, era uno de esos títulos que entraban directamente en ese género de juegos que denomino “juegos adorables con bicho”. En este enorme cajón de sastre suelen ir a parar juegos en los que controlas algún tipo de animal, o bicho, y cuyo diseño artístico entra en mi definición de “adorable”. Y da igual la temática, lo mismo da que sea Animal Crosing, que Short Hike, que Call of Boba o Curse of the Sea Rats… No me preguntéis el por qué, pero si salen animalicos y/o la dirección de arte se caracteriza por hacer subir el nivel de azúcar en sangre va directo a ese cajón. Y son esos titulos de los que voy a echar mano cuando no tengo nada “serio” a lo que jugar o me voy de vacaciones y quiero algo ligerito o me cae la tarea de reseñarlo o ,en algunas ocasiones, todo lo anterior a la vez. Sea como fuere Winter Borrow ha escapado de ese cajón y se ha colado en mi Deck y me ha gustado lo suficiente para andar liado escribiendo estas líneas.
Seguro que también te interesa nuestra review de Constance
Suscríbete a nuestro canal de Youtube
«Winter Burrow es un acogedor juego de supervivencia en el bosque sobre un ratón que regresa a casa para restaurar su madriguera de la infancia. Explora, reúne recursos, fabrica herramientas, teje suéteres cálidos, hornea pasteles y conoce a los lugareños.» Esta es la descripción que te encuentras en su pagina de Steam, un amable retrato de un juego que podría pasar por un “cozy game” pero que tras la primera hora de juego ya te das cuenta de que la persona que la ha escrito lo ha hecho desde la más pura y genuina maldad. Por que si, el juego de Pine Creek Ganmes se podría ajustar “de alguna forma” a esa descripción pero la realidad es bastante menos edulcorada. Esas líneas son un reclamo para que precavidos e inocentes jugadores, como un servidor, se vean inmersos en una aventura que si bien tiene muchas de las características presentes en la presentación del juego en su pagina, a la hora de jugarlo ves que estamos ante un juego que en realidad tiene mucho de supervivencia y poco de acogedor.
Winter Burrow, nos pone en la piel de un ratón que vuelve a su madriguera en el bosque tras pasar unos años en la ciudad. La estancia en la ciudad no ha sido precisamente el camino de rosas que el y su familia imaginaban. Las penurias y dificultades que se escondían entre las brillantes luces y largas calles de la ciudad han terminado siendo más peligrosas que las oscuras noches en el bosque. Tanto es así que los padres de este ratón se han dejado la vida intentando prosperar en una sociedad, irónicamente, bastante «deshumanizada». Tras la muerte de su familia este ratón decide volver al bosque en busca de una vida pasada, que el recuerdo siempre nos hace parecer mejor, pero al llegar allí vemos que la realidad es bastante distinta. El invierno es implacable, la nieve lo cubre todo, hace frio, sigues estando solo y, para colmo, la madriguera en la que pasaste tu infancia esta completamente abandonada y el tiempo, y la falta de mantenimiento, ha hecho estragos en ella.

Este es el punto de partida y el que marcará nuestros primeros pasos haciendo de tutorial. Iremos poco a poco aprendiendo el cómo y el qué dentro del juego. Vemos de forma practica cuales han de ser las rutinas básicas para nuestra supervivencia. La exploración es fundamental pero estar a la intemperie en pleno invierno es peligroso, y pasar mucho tiempo fuera de nuestra madriguera puede hacernos morir congelados por lo que en un primer momento nuestras expediciones son cortas y cercanas al refugio. Por lo que lo primero será buscar ramas y hojas con las que fabricar telas y hacer fuego, conseguir los materiales que nos permitan crear una cama para descansar o una silla donde sentarnos. No podemos olvidar la comida, la inanición es otro problema al que estar atento por lo que buscar y recoger comida para alimentarnos es otra necesidad a cubrir. Una vez conseguimos que nuestra madriguera sea habitable de nuevo ya podemos pensar en ampliar nuestro radio de acción, para ello hemos de conseguir materiales para hacernos ropa que nos mantenga a salvo del frio del exterior. Con un equipo decente pasamos de solo poder explorar unos pasos a unos cientos de metros, nuevas zonas equivalen a nuevos materiales y estos proporcionan acceso a más recetas...tareas y tareas que van sumándose una tras otra en un proceso que va escalando sin que te des cuenta, añadiendo una tarea a la vez, pero que sumada a las anteriores no da tiempo a pensar, solo continuar adelante.
Cuando el juego da por cumplido el tutorial añade una línea argumental, introduce a personajes que amplían la jugabilidad con un empujón narrativo. Que tu tía necesite el elemento “X” para enseñarte hacer una tarta no es más que una excusa para empujarte a avanzar en la exploración, eres consciente de que es una treta de los desarrolladores, pero estas tan metido en esa bola de cosas por hacer, de checks por cumplir, que no lo cuestionas demasiado, solo lo haces y vas, exploras, recolectas, vuelves a la madriguera, fabricas, cuidas tu huerto, comes, descansas, te levantas y vuelves a empezar. Y cuando crees que has automatizado bastante tus rutinas el juego introduce nuevos, y terribles, factores a tu ecuación de supervivencia. En este bosque hay más animales y la mayoría de ellos te considera simple comida, por lo que a todo lo demás has de sumar el enfrentarte a amenazas como arañas, lechuzas y otros depredadores que ocuparan rápidamente la primera posición en las preocupaciones diarias de este ratón.

La exploración esta muy bien conseguida y cada pequeño palmo de terreno que ganamos en nuestras incursiones se siente como una victoria merecida. El no tener mapa incrementa la idea de estar en un sitio desconocido, el de ser algo pequeño perdido en medio de un lugar que nos parece enorme, extraño y peligroso. Podrías pensar, acertadamente, que el no disponer de este mapa puede desembocar en momentos en los que no sabes bien donde ir o simplemente como volver a la madriguera, y te mentiría si no te dijera que no te vas sentir desorientado en más de una ocasión, pero el juego te deja las suficientes pistas para que puedas, literalmente, volver sobre tus pasos. Son pequeños detalles como la presencia de tus propias huellas en la nieve o que el escenario esté lleno de referencias visuales como troncos en el suelo, rocas o cúmulos de vegetación que te hacen de puntos de visuales para saber si has pasado ya por un lugar o si es el camino correcto a seguir.
Y pese a que pueda parecer un batiburrillo de cosas por hacer el juego te ordena toda la información con un hub claro, ordenado y encima bonito que va acorde con el estilo artístico del juego. Factores vitales como la salud, hambre, cansancio y frio son rápidamente cuantificables gracias a unos medidores siempre a la vista. Disponemos siempre en pantalla de un acceso rápido a los 5 artículos del inventario que más usemos o necesitemos y podemos fijar en un lateral los recursos necesarios para una receta que queramos fabricar. Todo esta a la vista, todo esta a mano, pero lo más importante es que esta información no estorba para nada.

Y que no te engañe el adorable apartado artístico. Winter Burrow, tras sus dibujos hechos a mano, sus tonos pastel y esa estética sacada de un cuento para niños se esconde una aventura desafiante muy lejos de una aventura cozy al uso. Estamos ante un juego que no es difícil, que no frustra pero que aprieta y no da un respiro en ningún momento. No pienses que puedes disfrutar del juego tranquilamente mientras tomas un café, o mientras ves una serie, como si harías en una partida de Animal Crossing. Winter Burrow te pide, y te exige, cada segundo de tu atención mientras juegas a el. Estamos, en mi parecer, en una época donde ya lo sabemos todo de un juego meses antes su lanzamiento, donde sabemos como jugarlo y que nos espera antes incluso de instalarlo, por eso este choque entre lo esperado y lo recibido es refrescante y por eso me esta gustando tanto Winter Burrow por que esperaba un juego tranquilo que me hiciera pasar 5 minutos relajado mientras cocinaba pasteles y lo que me he encontrado es un juego que coge de la pechera y te dice amablemente que aqui se viene a trabajar que lo de ver crecer la hierva es cosa de crios.
- El arte de Clair Obscur: Expedition 33 - 29 diciembre, 2025
- Winter Burrow. Análisis - 23 diciembre, 2025
- Otro Podcast de Videojuegos-Programa 3:Netflix, IA, Call of Duty (otra vez) y el precio de la RAM - 16 diciembre, 2025






