STYX: SHARDS OF DARKNESS, acercándose sigilosamente a los grandes – No es Pais para Frikis

STYX: SHARDS OF DARKNESS, acercándose sigilosamente a los grandes

De la mano de Cyanide Studios nos llega Styx Shards of Darkness, un juego que crea ya una saga tras el lanzamiento de Styx Master of Shadows, potenciando las virtudes que pusieron a esa primera entrega en el mapa. Sus armas siguen siendo las mismas pero llevadas un paso más lejos: una jugabilidad basada en el sigilo, combinando plataformas, puzles y píldoras de acción puestas sobre la mesa para que el jugador se sirva el plato como mejor considere.

El goblin de lengua afilada vuelve a las andadas convertido a nuestro gusto en un implacable asesino, un ladrón de guante blanco o una sombra en la noche. Y es que la libertad de Styx Shards of Darkness es total desde el minuto uno, ya que por un lado se nos motivará a ser lo más ágiles posibles con unas recompensas a modo de medallas por terminar cada una de las fases lo más rápido posible, o de la manera más sigilosa o de la forma más bondadosa sin provocar ninguna muerte. No es obligatorio cumplir ninguna de ellas y de hecho el juego ganará enteros si somos capaces de plantear una estrategia adecuada para evitar las patrullas de enemigos y emboscarlos gracias a la interacción con el escenario o los objetos y armas que podremos utilizar.

El mayor potencial del juego reside obviamente en el sigilo y para ello se pone a nuestra disposición la visión de ámbar, la cual activaremos con un botón y que resaltará objetos, elementos interactuables y marcará en rojo a los enemigos mostrándonos sus rutas y campo de visión de forma que podamos decidir de qué manera afrontar cada reto. Esto nos ayudará a ver que para entrar en una habitación no tenemos solo que conseguir una ganzúa para abrir la cerradura, si no que podemos colarnos por un nivel superior o atravesar conductos situados en el suelo.

Por lo que respecta al apartado gráfico estamos ante un juego ambicioso en ese aspecto, que sin grandes alardes sí que hace buen uso del Unreal Engine para mostrar escenarios y enemigos. No es un paradigma en potencia pero sí que cuida mucho el aspecto artístico recordando al mundo del cómic mientras paseamos por ciudades, minas o palacios para darle más solidez al mundo que se nos presenta y que a poco que seamos amantes.

El nivel de dificultad lo podemos fijar al gusto y además dependerá de nuestra habilidad  para alertar a más enemigos que nos atacarán sin dudarlo o el uso que hagamos de nuestras múltiples habilidades. Styx no solo se vale de su sigilo y su destreza ya que también puede crear clones temporales de sí mismo que sirvan como distracción para los guardas o que nos ayuden a llegar a otras zonas. Como hemos comentado,  a lo largo de las misiones encontraremos  piezas y elementos que podremos ir recogiendo y que nos servirá para que en nuestra guarida o en ciertos puntos del escenario podamos crear objetos como pociones para recuperar salud o dardos para acabar con enemigos desprotegidos entre otros.

No entraremos en la historia del juego para evitar spoilers sobre la misma, pero el Styx más ácido e irreverente estará presente en Styx Shards of Darkness y eso le llevará a trabajar mano a mano con enemigos raciales para robar poderos objetos. En cada interludio y a lo largo de la cada fase se nos aderezará la experiencia con secuencias cinemáticas que se agradecen para romper la rutina del juego en momentos puntuales, y es que aunque tenemos muchas formas de enfocar estas misiones, en algunas ocasiones nos puede resultar algo monótona la repetición de escenarios y diseños visuales en pantalla.

Pero el juego no será aburrido en ningún momento gracias a la versatilidad que hemos comentado y por si fuera poco nos espera alguna batalla épica contra jefazos al más puro estilo Shadow of the Colossus, donde el escenario será un aliado más para derrotar a un enemigo de tamaño gargantuesco. El juego incluye un modo cooperativo algo testimonial que nos permitirá encarnar a un clon de Styx para acompañarle,  siendo un añadido que se agradece para ofrecer al menos una vertiente multijugador.

En cuanto a las voces hay que decir que no nos llega doblado al castellano pero sí bien traducido, con un argot coloquial que provocará momentos hilarantes cuando Styx interactúe con el propio jugador tras cada muerte de nuestro personaje. Ese humor es una de las señas de identidad de la saga y en varios momentos condimenta la experiencia. Ya no únicamente a través de chistes hablados sino con las propias situaciones como el situarnos entre unas traviesas de madera  encima de un acantilado y que encima nuestro un enemigo se ponga orinar al horizonte.

Desde No Es País solo podemos finalizar este análisis remarcando el mérito de Styx para seguir labrándose un nombre que comienza a situarla cerca de grandes sagas del sigilo como Tenchu, Splinter Cell, Thief o Metal Gear Solid.

 

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