Owlboy, el último gran indie del año

Nueve años de desarrollo es lo que les ha llevado a a los chicos de D-Pad Studio terminar Owlboy, entre otras adversidades, por enfermedad del principal responsable Simon Stafsnes Andersen. Pero le pusieron cariño, corazón, paciencia (y probablemente dinero), y ya tenemos aquí el juego del que os hablamos hoy, que no es otro que el preciosista Owlboy.

Debo reconocer que me enfrenté a este juego pensando que sería un título de plataformas clásico, o tal vez una mezcla de otros grandes del género como Super Mario World o incluso Shovel Knight, y aunque un poco de estos si que tiene, nada más lejos de la realidad. Nos encontramos ante una aventura 2D con toques de mundo abierto, resolución de puzzles e incluso sigilo (si, habéis leído bien), de hecho mezcla tanto estos géneros que tal vez aquí esté su principal “pega“, al no llegar a conseguir la excelencia en ninguno de ellos, pero resultando un combinado de lo más estimulante y adictivo.

En esta aventura encarnaremos a Otus, un “chico búho” como reza el título, que no es demasiado querido en su aldea tras haber fallado en una primera misión que nos encomienda nuestro mentor. Por supuesto esto no será impedimento para que nos convirtamos en el héroe de esta aventura, si no más bien un aliciente, ese afán de superación que tienen los protagonistas de muchas historias. No tardaremos en mostrar nuestra valía ya que unos piratas alados atacarán nuestra preciosa aldea flotante en los primeros compases del juego. Una historia a priori simple, pero que los desarrolladores se han encargado de dotarla de profundidad, a esta y a sus protagonistas, a base de diálogos. De hecho hay tantas conversaciones entre los personajes, que nos ha sorprendido para un juego de estas características. Eso si, el único idioma disponible de momento es el inglés, así que este será un aspecto negativo para aquellos jugadores que no dominen el idioma. Pero seamos sinceros, no es algo de vida o muerte ya no sólo para jugar si no para disfrutar de Owlboy.


Un aspecto que no podíamos pasar por alto es el manejo. En primer lugar controlamos a nuestro protagonista, que dispone de un único ataque con el que no podremos derrotar a prácticamente ningún enemigo más allá de aturdirlo o privarlo de su coraza, el salto y vuelo. Dicho así, puede parecer más que suficiente para sortear una fase de plataformas, pero para nada lo es, ya que tendremos que recurrir a nuestros compañeros¡, aspecto clave en esta aventura. Podremos enganchar con las garras a nuestros compañeros para poder atacar con ellos, cada uno tiene un poder diferente, por ejemplo Genddy el mecánico, que usa una pistola con la que podremos derrotar a la mayoría de enemigos sin blindaje, otro de ellos (no queremos revelar quién) usa un potente cañón y quema obstáculos, otro de ellos es capaz de devolver bombas… En función de las necesidades de la situación y también de nuestras preferencias, usaremos a un compañero u otro. El movimiento de los personajes se lleva a cabo con la habitual cruceta o teclas W,A,S,D, mientras que el apuntado, disparo y agarre se realiza con el ratón, que en un juego en 3D, sobre todo los primera persona suele ser bastante habitual, pero para un plataformas en 2D se nos ha hecho raro al principio, que no complejo, ojo. También contaremos con un dispositivo de teletransporte con el que “invocaremos” a nuestro aliado desde cualquier punto, jugada que usaremos para resolver puzles, y por último, a lo largo del mapa encontraremos frutos con los que recuperar vida y cofres con monedas que intercambiaremos por accesorios en el taller, que nos ayudarán a superar el juego con más facilidad.


Para hablar del apartado artístico, lo decimos con la boca bien grande para que quede claro, es lo mejor del juego. La gente de D-Pad Studio han conseguido realizar un pixel-art de altísimo nivel. No se trata de un mero homenaje a la época de los 16 bits, esto va más allá, es casi una obra de arte que llegue a su máximo esplendor con el maravilloso diseño de los jefes finales y los entretenidos enfrentamientos contra estos, tema a parte la espectacularidad del escenario principal, nuestra aldea. Por el lado del sonido, los personajes no tienen voz, pero la música cumple con creces. Si bien es cierto que en ocasiones no nos llamará la atención siendo simplemente un elemento ambiental, en otros momentos como los enfrentamientos contra jefes hay melodías realmente buenas.


En cuanto a la duración, es aproximadamente de 10 horas, que para el género está bastante bien, variando esta en función del grado de exploración que le dediquemos al juego.

En resumen, Owlboy merece ser jugado ya no sólo por su impecable apartado gráfico si no por el mimo que desprende, disfrutaremos de sus combates contra jefes y si entendemos inglés, también de los divertidos diálogos. Ahora mismo podéis adquirir el juego en Steam por 22’99€, aunque ya sabemos que el año que viene llegará a consolas.

 

 

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