Me fascina tu presencia…..

La Princesa Mononoke

La verdad que nunca me había costado tanto empezar una entrada en la web y es que intentar describir esta película es una tarea bastante difícil. Al intentar empezar a escribir, de contar o explicar las sensaciones que te deja tras verla…simplemente me quedo sin palabras, es algo abrumador.

Decir que esta película tiene la culpa de ser la puerta de entrada al mundo del anime de la mayoría de gente de mi generación es decir mucho y a la vez muy poco. Tras ver esta película es imposible que no te animes a ponerte la gran Porco Rosso o que te adentres a esa particular visión de Alicia en el país de las maravillas que es El Viaje de Chihiro y es que esta obra de Ghibli simplemente te atrapa y te abraza con una pasión que muy pocas películas hacen.

Miyazaki nos cuenta la historia de Ashitaka, el último de los príncipes emishi que se ve obligado a viajar hacia el este para descubrir como librarse de la maldición con la que ha sido condenado al defender su aldea del ataque de un dios enloquecido. Para esta fabula el equipo de Ghibli nos invita a viajar el Japón feudal de finales del siglo XIII y principios del XIV, época en la que el país de sol naciente vivía un profundo cambio donde los pueblos comenzaban su expansión y a evolucionar a partir de los recursos que los profundos bosques de alrededor les proporcionaban. Pero no nos confundamos, no es una película histórica ni nada parecido, Miyazaki toma la historia de su país la retuerce y la mezcla con su fantasía e imaginario propio llegando al límite donde la línea entre realidad y ficción se desdibuja y no sabemos donde termina una y comienza la otra.

Dentro de este profundo relato con raíces Shintoistas, religión mayoritaria en Japón, nos encontramos con fuertes críticas sociales, tan validas en el siglo XIII, como en los locos años 90, como en la actualidad. Temas como el choque entre el progreso representado por Lady Eboshi y la tradición personificado en San o el tratamiento que se hace del odio comparándolo con una enfermedad que se va extendiendo hasta terminar matando al protagonista son pequeñas ideas que este genio del anime va poniendo en los diferentes sustratos del guión de la película. El ritmo es realmente frenético, las situaciones y personajes se nos presentan de manera rápida y ágil. Por poner un ejemplo solo decir que en los primeros 10 minutos de película nos cuentan toda la historia de Ashitaka y el porqué de su viaje, pero esto no es algo malo pues se hace con gran maestría, nos describen personajes y situaciones con pocas pero precisas pinceladas y nos dejan con ganas de saber más de la intrahistoria de sus distintos clanes o personajes secundarios.

Otro gran logro de la película es que aun vista hoy en día, más de 15 años después de su estreno, es un producto que ha envejecido de manera admirable. Sigue siendo un producto actual gracias en gran parte al gran carisma que desprenden unos protagonistas que, al contrario que pasa en la mayoría de películas de animación occidental, están llenos de claros y oscuros. Ashitaka no es el blanco y puro príncipe azul, San no es la dulce e inocente damisela en apuros y Lady Eboshi no es la malvada bruja. Todos son personajes llenos de matices y que tienen unas motivaciones por las que luchan, en algunos casos, hasta sus últimas consecuencias. Sobra decir que son unos personajes llenos de carisma que una vez visionados son imposibles de olvidar.

Estamos ante la primera película del estudio en usar animación por ordenador, pero esta tan bien integrada que no nos daremos cuenta que está ahí. Solo se usa para apoyar y ayudar a la animación tradicional, de forma sutil, en el movimiento de la hierba, en algún fondo de paisaje para dar profundidad o en los tentáculos que forman la maldición de nuestro protagonista pero que apenas se muestra. En pocas palabras…se hace buen uso y no abuso. De la animación tradicional estamos ante la película que marco el gran salto de calidad del estudio Ghibli, aunque alguno digan que este salgo se produjo con su anterior película Porco Rosso yo creo que fue en esta donde el estudio se afirmo como un gigante de la animación, no en vano fue su primera superproducción. Todo está medido y cuidado, todos los encuadres están hechos a conciencia y toda la cinta cuenta con una animación sencillamente perfecta. El cuidado que se ha llevado en la ambientación es asombroso, el diseño de personajes está a años luz de lo que se hacía en la época y la atención en los detalles es sencillamente dolorosa. Llamar la atención a los grandes planos de los paisajes y el bosque, son simplemente dignos de pintar al oleo y enmarcar.

En el apartado sonoro nos encontramos ante uno de los mejores trabajos, por no decir el mejor, de Joe Hisaishi y una de las mejores banda sonoras realizadas para un film de animación. Cumple su función de manera única, acompaña a la cinta en todo momento pero llevando cuidado de no quitar protagonismo a la animación. Está ahí, sin destacar, pero haciendo mella dentro de nuestra cabeza, al punto de que cuando termina la cinta nos encontraremos tarareando, sin darnos cuenta, el tema “Viaje al este” o la “canción de Ashitaka y San”. Y eso es lo que debe de hacer una gran banda sonora, que no notemos que está ahí, que no atroné tan fuerte que tape la imagen, todo lo contrario, debe de ser sutil y a la vez debe de quedarse, sin que nos demos cuenta, en nuestro subconsciente para siempre. Solamente merece una calificación y es un 10.

Nos encontramos ante una cinta de animación a la que un humilde servidor no puede sacar ninguna pega o punto negativo y creedme cuando digo que soy totalmente imparcial pues siendo la gran película que es no es mi obra preferida de Miyazaki. El guión, su trepidante ritmo, su cuidada y preciosa animación, la calidad y suave fotografía, los carismáticos protagonistas y simpáticos secundarios, todo está pensado para que raye la perfección. Soy consciente que este pequeño artículo no hace justicia a la película que trata, sé que no gustara a muchos y también sé que me dejo muchas cosas en el tintero pero ya dije al principio que no tengo palabras para explicar el poso que deja esta película. Una obra de arte, no solo del cine de animación, que todo el mundo debería de ver.

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