La Liga de la Justicia: Torre de Babel

 

Imaginemos que existe una tecnología que pueda hacer que el mundo sea incapaz de entenderse entre si sumiéndolo en el caos. Imaginemos que los superhéroes más poderosos del mundo se encuentran derrotados ante la liga de los asesinos con un Ra’s al Ghul más preparado que nunca.

Con este punto de partida Mark Waid nos trajo “JLA: Torre de Babel”, una historia que se narro a través de los números 43, 44, 45 y 46 de JLA y que ahora ECC nos presenta en un tomo excelentemente terminado y con gran acabado, como por otra parte es normal en esta editorial. En este arco argumental nos cuenta como el ecoterrorista Ra’s  ha conseguido doblegar uno a uno a todos los componentes de la Liga y a conseguido distraer al mejor detective del mundo con un enigma tan inteligente como retorcido.

Weid nos expone uno de los planes más ingeniosos que se han visto en DC por parte de sus villanos para la dominación mundial : incapacitar la capacidad de comunicación del ser humano. Brillantemente explicada y desarrollada sirven de telón de fondo para narrar esta historia de desconfianzas y amistades rotas. Por que a pesar de ser una obra enmarcada dentro de la JLA hemos de decir que se trata más de una historia Batman que del conjunto superheroico en sí. Nos muestra una historia intimista donde vemos de nuevo el lado más humano, precavido y desconfiado de Batman, celoso de guardar la paz mundial e incapaz de confiar en nadie llegando al punto de trazar planes de contingencia para detener a todos los mayores superhéroes en caso de que, llegado el momento, fuera necesario.

El guión tiene un gran nivel y que te mantiene atento durante toda la lectura, el tomo se lee tranquilamente en una tarde. Es directo y conciso, no se detiene excesivamente en detalles y no abusa de los monólogos rimbombantes. Es cierto que tiene agujeros de guion del tamaño de rueda de camión y ciertos actos tanto de los villanos como de los superhéroes que se podrían enmarcar dentro del “pero que co…”, cosas como la facilidad que hay para entrar dentro de la Atalaya o la capacidad de cambio de humor y de bando de algunos enemigos, pero son pequeñas licencias que debemos de perdonar para poder disfrutar de uno de los mejores argumentos que he podido leer hasta la fecha.

El dibujo viene de la mano de Howard Porter y Steve Scott. En este apartado, y para que no se enfade nadie, diré que para gustos colores. Personalmente no me ha gustado nada el dibujo, si en vez de Howard Porter o Steve Scott me dice que lo ha dibujado Pedro Vera (dibujante del jueves) me lo hubiera creído. Las expresiones faciales, los gestos… por dios Plastic-man es, por decirlo suavemente, grotesco. No se guardan proporciones ni corporales ni métricas en relación a la supuesta distancia entre los objetos (algunas veces superman parece un gigante y otras un enano). Como ya he dicho este tipo de dibujos no gustan, me sacan continuamente de la historia y es una pena por que el argumento si que es muy atractivo.

En resumen, es una gran historia que por culpa del dibujo no se convierte en un gran comic. No diré que hay que dejarlo pasar por que entonces os perderíais una de las mejores historias que os podéis encontrar en DC.

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