Kick Ass, hermosa y gratuita violencia.

Todos planeamos ser un superheroe en algún momento de nuestra vida

 

Con esta cita comienza el primer capitulo de la que posiblemente sea la novela gráfica mas políticamente incorrecta de los últimos años. Y es cierto que todos nosotros, seamos lectores de comic o no, alguna vez hemos fantaseado con ponernos una máscara y unas mayas y salir a combatir el crimen por la ciudad, la nuestra o cualquier otra. La eterna pregunta de “¿Qué haría si fuera tal o cual superhéroe?” seguro que ha rondado nuestras cabezas mientras leíamos u ojeábamos alguna de nuestra grapas preferidas. Pero también es verdad que la sola idea de que una persona normal se entrene, se organice y  salga por la noche a patrullar y luchar contra el crimen exponiendo no solo su seguridad si no también la de aquellos que pretende ayudar parece un acto descabellado, poco menos que una ocurrencia salida de alguien con los plomos fundidos, de un jodido loco…aunque también es posible que la locura sea que alguien no lo haya hecho ya.

Este mismo pensamiento es el que Mark Millar se propone contar a través de la historia de Dave Lizewski, un adolescente que arto de su monótona, triste y pajillera vida se compra un traje neopreno en Ebay y se dedica a patrullar su barrio en busca de crímenes que parar y criminales que encerrar.

Pero su historia no es un camino de rosas, Millar nos muestra el camino de héroe mas chungo y duro que nadie nos ha presentado hasta el momento  (un momento que fue hace ya 6 años). Deja claro de manera muy explícita que ser un héroe es algo muy jodido, que nadie aprende karate de la noche a la mañana, que ponerte una máscara no te hace a prueba de balas y que por mucha voluntad que tengamos no somos capaces de esquivar una navaja con tanta agilidad como lo pintan en las películas o comics.

Dave va ha entender todo esto de la forma más rápida y cruda posible ya que en el primer número recibe una paliza de muerte, con acuchillamiento incluido, y también aprende que las personas somos animales cobardes y egoístas incapaces de ayudar a nadie que no seamos nosotros mismos y que la acción más parecida a echar una mano es quedarse mirando la escena con ojiplatica mirada y a lo sumo tirar una foto con el móvil para luego pasarla por whassap a los colegas.

La historia de cómo este héroe de pacotilla va superándose a si mismo y va ganándose el respeto de sus vecinos esta llena de situaciones, que pensándolo fríamente, son bastante verosímiles y muy cercanas a lo que realmente podría pasar si un tipo cualquiera le diera por convertirse en un vigilante nocturno y que  al igual que se va ganando la simpatía de los ciudadanos es inevitable que se gane algún que otro nuevo enemigo. En este caso se recurre al jefe mafioso de turno.

Millar nos relata esta historia de superhéroes sin superhéroes de manera ágil  y eficaz. El ritmo al que se suceden los acontecimientos aumento en velocidad y frenetismo de viñeta en viñeta de manera exponencial, donde cada situación es más despiadada que la anterior y añadiendo una  putada más en la triste y heroica vida de “kick-ass”. Pero no tengáis el error de pensar  que estamos ante una novela gráfica de tono serio, oscuro y gótico cual murciélago enmascarado, no, el sentido del humor inunda las paginas y saldremos de casi todas ellas con una sonrisa en los labios aunque hay que decir que es un humor bastante negro  y soez basado sobre todo en el tratamiento grotesco y salvaje que hace de la violencia, y ya damos por hecho que puede no ser del gusto de todos los lectores.

La violencia es un elemento omnipresente en toda la historia, es más, se puede decir que es un vehículo para la historia y aunque no lo parezca nunca es de manera gratuita o fortuita, siempre que se muestra es por necesidad del guión y aparece de manera fluida, nunca forzada.

La sucesión de sangre, vísceras y desmembramientos que aparecen en las hojas del comic dan un nuevo y maravilloso significado a la palabras “violencia explicita” y elevan su definición a otro nivel. Culpa de esto la tiene ese dibujante tan amado y odiado como es John Romita Jr.

Su dibujo rápido y detallado dan a las viñetas una fuerza realmente asombrosas y no tiene miedo de usar todos los recursos que tiene en su mano para mostrarnos cada pelea, cada golpe y cada muerte de una manera que nos resulte atractiva e impactante. Busca siempre el mejor encuadre posible y aunque es verdad que no estamos ante uno de sus mejores trabajos si es cierto que es uno de los que, seguro, más ha disfrutado y eso lo notamos como lector.

Con todo esto no es de extrañar que de aquí hayan salido 2 películas (una por tomo) y que la precuela Hit Girl y la 3 parte estén ya en camino. Y es que con el universo que los buenos de Millar y Romita han creado dan para un sinfín de historias, tantas como héroes y aventuras se les ocurra. No vamos a caer en la tentación de ponernos a ver que producto es mejor, si comic o película, porque eso ya lo haremos una vez hayamos reseñado también la segunda parte de esta gran historia que es la vida del pobre Dave Lizewski.

Humor, acción, violencia, sangre y todo hilado dentro de una gran historia lo tenía todo para ser un éxito tanto en grapas como en su homónima de celuloide. Si has visto la película no dudes y léetelo y si no sabes de lo que estamos hablando por que has estado metido en un bunker los últimos años aféitate la barba y corre a buscarlo pues es una lectura más que obligada.

 

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